Teresa de Ávila y la importancia del auto conocimiento
En la sección especial de la oración de las cuatro fuentes en el libro de su Vida, Teresa tiene una cita que es muy enriquecedora sobre el auto conocimiento:
“Este sendero del auto conocimiento nunca debe ser abandonado, ni hay en este viaje un alma tan gigante que no tenga necesidad de regresar con frecuencia a la etapa de un niño…junto a este sendero de oración, auto conocimiento y el pensamiento de los pecados de uno es el pan con el que todo paladar debe ser alimentado.” (Vida, capítulo 13: 15)
EL CREADOR AMOROSO Y MISERICORDIOSO Y LAS CRIATURAS AMADAS Y PERDONADAS
Teresa identificó dos elementos como la base de su espiritualidad. El primero fue su pecaminosidad. A través del auto conocimiento, ella lentamente aceptó los límites de su habilidad para romper las ataduras de su quebrantamiento. A través de la luz creciente de la presencia de Dios dentro de ella, y verdaderamente se vio a sí misma como una pecadora de clase mundial. Esta es una de las grandes ironías de la vida espiritual. Entre más crecemos en amor con Dios, más nos damos cuenta de nuestra pecaminosidad personal. Su sentido del pecado se centró en el tiempo desperdiciado de muchas maneras que la mantuvieron alejada de amar a Jesús.Segundo, ella se dio cuenta que era amada y perdonada a pesar de su condición profundamente defectuosa. Esto es por lo que Teresa abrazó el auto conocimiento con tanta estima. El sendero del auto conocimiento abrió a Teresa gradualmente a la grandeza de Dios y a su total dependencia de Dios. Ella fue la criatura envuelta en pecado. Sin embargo, experimentó por sí misma como era amada y perdonada como una hija de Dios. Su conciencia siempre expansiva de su persona como criatura pecadora le permitió darse cuenta que vivía en un mar de misericordia. El auto conocimiento fue un componente crítico de la comprensión fundamental de Teresa de su realidad como pecadora amada y perdonada. Esta experiencia motivó a Teresa a colocar a Dios como el centro amoroso y misericordioso de su realidad. Al mismo tiempo, su auto importancia disminuyó constantemente, conforme su amor por Dios y por su prójimo se intensificaba.
AUTO CONOCIMIENTO: CLAVE PARA EL VIAJE ESPIRITUAL
El auto conocimiento demanda una búsqueda incesante por una conciencia más profunda y más extensa de nuestra realidad personal. Las demandas y beneficios del auto conocimiento nunca serán exhaustos en esta vida. Aprender lo que verdaderamente sucede dentro de nosotros es una tarea que nunca se completa. Una manera de dar un vistazo dentro de la búsqueda del auto conocimiento es ver el conflicto en nuestras vidas como una lucha entre el falso ser y el verdadero ser. Como una lucha entre la gracia y el pecado.El falso ser involucra capa tras capa de auto decepción, falacias y un sentido de auto grandeza que nos coloca en el centro de nuestra conciencia. Tenemos la tendencia de volvernos ciegos a nuestras faltas y fallas, y lo más importante, ciegos a la presencia de Dios y al verdadero centro de nuestro ser. Nosotros enfatizamos los errores o faltas de los demás. Jesús lo dejó siempre muy claro cuando señaló nuestra inhabilidad para ver la viga en nuestro ojo, pero siendo totalmente conscientes de la pelusa en el ojo ajeno (Mateo 7: 3) La auto rectitud domina nuestra visión del mundo. Conforme nos volvemos conscientes de los falsos valores que fluyen de nuestro fragmentado corazón, nos encontramos enfrentando una bifurcación en el camino.
Tenemos una elección de vida o muerte. Elegimos la muerte cuando nos doblegamos ante los clamores del falso ser por más atención. Elegimos la vida cuando abrimos nuestro ser a la misericordia de Dios que nos dirige hacia el verdadero ser. En el centro de esta decisión se encuentra el siempre perenne desafío de conocernos a nosotros mismos.
Teresa de Ávila fue inflexible al declarar la importancia del auto conocimiento como la avenida especial hacia Dios en el centro de nuestro ser. En una de sus muchas declaraciones sobre auto conocimiento ella dijo:
“Ahora bien, sería tonto pensar que entraremos al cielo sin entrar en nosotros mismos, reflexionando sobre nuestra miseria y lo que le debemos a Dios y rogando siempre por Su misericordia.” (Castillo Interior 2.1.11)
Muchos de los mandatos del evangelio son una expresión de esta práctica de dejar el auto centrismo del falso ser y movernos al verdadero ser que está buscando a Dios en nuestro centro. En Marcos leemos: “Si uno de ustedes quiere ser el primero, debe ponerse al último.” (Marcos 9: 35) Mateo nos dice: “Cualquiera que busque salvar su vida la perderá, y cualquiera que pierda su vida por mi causa la salvará.” (Mateo 10: 39) Otra vez, Juan dice: “Si el grano de trigo no cae en el suelo y muere, permanece como un grano, pero si muere dará mucho fruto.” (Juan 12: 24)
Finalmente, Mateo agrega: “Cualquiera que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16: 24) Los evangelios contienen numerosas declaraciones con el mismo mensaje. Fundamental a todas estas enseñanzas de Jesús es el tesoro de conocernos a nosotros mismos en relación a Dios. Esto es el auto conocimiento.
LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN
La oración se vuelve una fuerza energizante en el pasaje a este auto conocimiento dador de vida. La oración es una invitación para redirigir nuestras vidas. El encuentro con la palabra de Dios y con la voluntad de Dios en la oración personal profunda es nuestro boleto hacia nuestro verdadero destino en el centro donde Dios nos espera. Una reflexión significativa y la oración nos dirigen hacia la luz de las escrituras que con frecuencia abren nuevos horizontes en nuestra conciencia normal. Esto libera el camino hacia un auto conocimiento más profundo.Esta nueva madurez espiritual nos lleva a nuevas maneras de aceptar a los demás. Nuestras relaciones y responsabilidades se salen del estrecho mundo de la preocupación por uno mismo. Ellas crecen en una estancia más espaciosa de apertura, aceptación y servicio por los demás.
Para Teresa, la oración fue la respuesta a casi todos los problemas. Sin embargo, ella tenía una noción expansiva de la oración. Tuvo lugar en el contexto de la relación entre Dios en el centro, nuestra persona y nuestra experiencia de vida. En la interacción de estos elementos en oración, el auto conocimiento tiene un papel esencial. El misterio de Dios se despliega en la dinámica de la oración de la persona y su experiencia de vida. La auto comprensión junta este proceso. El movimiento, en la aceptación de la realidad del lugar de Dios en nuestro lugar, trae la misericordia de Dios al frente. Esto es lo que la vida espiritual espera lograr. Conforme avanzó en auto conocimiento, la gran Santa Carmelita se convenció más de su a menudo repetida creencia: “Mi vida es la historia de la misericordia de Dios.”















