Mateo 13: 44-52
Estimados amigos, Muchos eruditos de la Biblia dicen que la parábola de hoy del tesoro es la más importante de todas. Empieza con la declaración: “el reino del cielo es como…” (Mateo 13: 44) “El reino de Dios” está en el centro de las enseñanzas durante el ministerio de Jesús. Es el plan de Dios que Jesús sobrepasara el odio con amor. Algo que Dios está haciendo no es algo que podemos poseer o adquirir. El reino nos libera de las consecuencias del pecado. Es el movimiento hacia la restauración y total armonía y bienestar del paraíso. Todos los milagros de Jesús manifiestan la presencia salvadora de Dios trayendo esta plenitud anticipada y también libertad. La última expresión de la afluencia de este poder divino está en la conquista de la muerte y en la resurrección.El reino es el regalo de Dios. Nosotros no lo ganamos, pero necesitamos estar abiertos a su llamado. El reino nos permite entrar y participar en la misma vida de Dios. El reino es caminar con Jesús. Es permitir que los valores del mensaje del evangelio llenen nuestra vida y nuestro corazón. Este gran acto de Dios es como que ganamos la lotería de los valores eternos de nuestros sueños materialistas.
El reino no es algo que nosotros hacemos. Es Dios llamándonos a participar en la acción salvadora de Dios en nuestras vidas diarias. Es nuestro compartir en la acción del reino. La acción multiplicada por tres de la parábola de hoy es: encontrar-vender-comprar. Es un método básico de cómo participamos en la vida de Dios. Es el proceso de nuestra transformación personal. Esto significa moverse del mundo engañoso de nuestra auto absorción hacia el mundo confiable donde Dios es el centro de la realidad. Esto afecta todo lo que experimentamos de una nueva manera: el tesoro ante nosotros es la Buena Nueva de Jesús. Es la maravilla de ser capaces de amar y ser amados. Esto nos invita a entrar en un mundo completamente nuevo de servicio y compasión, de reconciliación y sanación, misericordia y justicia.
En el capítulo trece de Mateo la frase “reino de los cielos” aparece nueve veces. De manera que, la pregunta para nosotros es, ¿cómo esta sencilla historia del tesoro encontrado nos conecta a esta gran acción salvadora y liberadora de Dios revelada en Jesús? La parábola del tesoro, más clara que la mayoría de las otras parábolas, nos dice cómo experimentamos a Dios y lo que necesitamos hacer para responder a este llamado glorioso.
El encontrar es un encuentro muy común con alguien o algo. El encuentro es el hambre más profunda en el corazón humano. Puede ser un evento tan profundo, como enamorarse, tener un hijo o perder a un ser querido. O puede ser un poco más mundano como decidir ir a la universidad o volverse más activo en la iglesia o en la comunidad.
Expresiones interminables de este encuentro son todos parte de nuestro viaje humano. Todos ellos pueden ser sencillos o profundos, sin embargo, son la acción de la gracia de Dios. Dios nunca termina con la dinámica de su llamado y su venida a nuestras vidas.
Para sostenerse de este gran regalo de Dios, necesitamos vender. Necesitamos hacer espacio en nuestro corazón. Necesitamos morir a nuestro control y comodidad. Nuestra responsabilidad es aceptar el hecho de que nuestro pequeño mundo necesita un cambio real. Necesitamos expandir nuestros horizontes. Al final, vender no cuesta menos que cualquier otra cosa porque hace espacio para Dios y espacio para que nosotros podamos operar de acuerdo a la voluntad de Dios.
El paso final es comprar. Cuando aceptamos el desafío, nos volvemos libres y empoderados para aceptar un nuevo mundo, una nueva realidad donde Dios toma un lugar prominente de honor. Esto nos lleva a la acción para el reino.
El proceso encontrar-vender-comprar es una parte esencial de cualquier vida espiritual auténtica, nuestra búsqueda de Dios. La parte más crítica de esto. Cualquier criatura nos ayuda a buscar a Dios o también pueden ser un obstáculo. Nuestro gozo es traer todas estas relaciones a la gente, cosas, ideas o lo que sea que se nos ocurra en nuestra vida en el orden apropiado. Cualquiera nos ayuda o cualquiera es obstáculo en nuestra búsqueda de Dios. Cuando tenemos nuestro encontrar-vender-comprar, en orden, estamos compartiendo la gran acción de Dios que es el reino.
El proceso de las tres cosas nunca termina. Todos llevan a una transformación personal y social llamada el reino de los cielos en el evangelio de San Mateo.
La parábola del tesoro con su sencillez expone como experimentamos a Dios en el curso normal de nuestra vida diaria. Es un llamado interminable que viene de un Dios de gracia para dar un toque al hambre más profunda en nuestros inquietos corazones. La última y más completa expresión del tesoro es Jesús.















