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EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-2

INTRODUCCIÓN 

Esta es la segunda de once reflexiones sobre la enseñanza de Tomás Merton sobe la dinámica del verdadero yo y el falso yo. Esta relación de conflicto, pero iluminadora, impregna la enorme cantidad de escritos sobre vida espiritual de Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo de alejarse de Dios y luego acercarse de Dios que es el último y verdadero destino. La experiencia de Merton de las consecuencias del pecado original es dura en su intensidad. Esta es la tarea del falso yo. Al mismo tiempo, el empuje del verdadero yo, el siempre presente llamado al personal y apasionado amor de Dios, es mucho más poderoso. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin fin.

La enseñanza de Merton sobre la dinámica del falso yo y el verdadero yo es un regalo verdaderamente maravilloso para nuestro viaje espiritual. Sin embargo, demanda de alguna comprensión básica de nuestra verdadera meta en la vida. Lo primero y principal es que debemos darnos cuenta que nuestro merecido destino es la unión con Dios. Para esclarecer esta meta, la que con frecuencia distorsionamos al hablarle al cielo, necesitamos apreciar varios puntos básicos.

  • Estamos incrustados con un feroz empuje al egoísmo y al pecado por nuestra herencia del pecado original.
  • Estamos en necesidad de una purificación y transformación para romper ataduras de nuestra condición pecaminosa.
  • El llamado del mensaje del evangelio de Jesús es un movimiento constante que nos aleja de las falacias del falso ser hacia la libertad salvadora del verdadero yo.
  • El verdadero destino de nuestra vida espiritual es abrazar esta lucha de romper las ataduras de la esclavitud del falso yo. Esto significa que nací con una máscara, cuando no que con una serie de máscaras. El movimiento hacia la verdad significa aplastar todas las máscaras y aceptar mi identidad verdadera.
  • Solamente alcanzamos la victoria final y total del verdadero yo ya sea en la contemplación o en el día de la muerte. La mayoría de las victorias positivas en nuestra vida son como mucho parciales e incompletas, en su movimiento lejos del poder del falso yo.

En muchas maneras, Merton anticipó el acercamiento de lo que es la encarnación en la espiritualidad a la que nos llamó el Concilio Vaticano II. Él enfatizó la experiencia humana como la fuente y lugar de nuestra experiencia de Dios. Él vio la voluntad de Dios en las demandas concretas de la vida diaria. Dios está buscándonos en cada circunstancia de nuestra vida. Por parte de Dios, siempre hay un llamado para amar. Puede ser en la alarma del reloj por la mañana, en la emoción de un pequeño juego de la liga, puede ser en un momento de crisis en una sala de emergencias, o en la alegría de una cena de Acción de Gracias o el dolor y al mismo tiempo alegría de un nido vacío. Dios está presente con un llamado a la vida y al amor en todo momento y circunstancia. Toda vida es gracia y una convocatoria al verdadero yo.

De acuerdo con Merton, cuando hablamos de “yo”, con frecuencia nos referimos a lo superficial, empírico y valores externos del falso yo. Todas las muchas características del falso yo son engaño porque son contingentes. Esto significa que pasarán con la muerte. Esta es una lección larga y dura de aceptar para nosotros. Un ejemplo maravilloso de esta verdad es la historia de Jesús sobre el hombre que tenía que construir graneros nuevos y así podía perseguir la libertad ilusoria de su nueva seguridad, cuando de hecho, solo le quedaban pocas horas de vida. (Lucas 16: 15-21)

Este trascendente “yo” que se fija en el lugar central en nuestra conciencia es como mucho, una máscara que disfraza el abismo entre el falso yo y el verdadero yo. Merton dice que esta decepción profundamente enraizada que impregna nuestra vida va a pasar como el humo que fluye de una chimenea.

La verdadera tarea en nuestra vida es una conciencia creciente de lo que es real. Demanda romper con la sabiduría convencional que es un singular tropiezo al poder liberador del Evangelio. Vivimos en una oscuridad que pensamos que es luz. Es un camino extenso y desafiante que lleva hacia Jesús, que es La Luz del Mundo.

Casi todo, en nuestra sociedad consumista habla de valores contrarios al mensaje de Jesús. Necesitamos aplastar la fuerza de la mentalidad que ve seguridad en nuestras posesiones, un deseo constante de parecer más joven, un empuje por una búsqueda interminable por encontrar la medicina que nos asegure la inmortalidad. La batalla del falso yo y el verdadero yo llevará a un reconocimiento de la desesperada necesidad de autoconocimiento y una transformación impresionante de conciencia que nos lleva a ver nuestra realidad a través de los ojos del evangelio.

Estos cambios abrirán la caja de Pandora para nosotros. Nuestros prejuicios arraigados profundamente saldrán a la superficie en plena luz del día para nuestra consternación. Lentamente, aprendemos que todos los ídolos no estaban limitados solamente al Antiguo Testamento. Los ídolos de nuestro autoengaño que nos hacen el centro de la realidad son muchos y siempre están presentes en nuestra vida. Ellos incluso se muestran en la “respetable” práctica de la religión. Lentamente aprendemos que nuestro viaje de fe con frecuencia es cuestión de conveniencias más que de convicción.

Romper ataduras de la sabiduría convencional de una religión cómoda, quedamos estupefactos al saber que ser “buen cristiano” es verdaderamente un camino a Jerusalén. Como los primeros discípulos, necesitaremos viajar en una fe que debe enfrentar malos entendidos, confusión y dudas. El verdadero Jesús está evolucionando de esa caricatura de Él que hemos atesorado por tanto tiempo. Nuestras muy apreciadas esperanzas y ambiciones se están desintegrando justo frente a nuestros ojos. Los preciosos deseos de respeto y reconocimiento, seguridad y aceptación, lentamente se desvanecerán de nuestras perspectivas. Empezamos a reconocer a nuestro Dios en la debilidad, en el rechazo y la devastación total del Cristo crucificado. El pasaje del falso yo al verdadero yo es realmente una experiencia aplastante.

Este pasaje es un momento de transición profunda en nuestra vida. El placer, el éxito, la salud, el dinero e incluso la vida en sí, todo toma un sentido de valores menores. Eventualmente, tenderemos que trascender el dolor, el sufrimiento y la muerte. Todo esto nos lleva a abrazar el llamado amoroso de Dios a la vida que es eterna.

Esta victoria es posible porque en lugar de las consecuencias penetrantes del pecado original, la Gracia de Dios es más poderosa, más universal y más sobrecogedora. Dios no quiere nada más que aceptemos el amor de Dios y su misericordia como el florecimiento pleno del verdadero yo.

CONCLUSIÓN
En el principio fue establecido cuán importante es entender claramente que nuestra meta final, no negociable, es la unión con Dios, un llamado que es eterno. Nuestra vida debe ser una búsqueda constante para vivir los valores de verdadera justicia, misericordia y amor. Esta es la voluntad de Dios para nosotros. Nuestro crecimiento espiritual develará la presencia de Dios en nuestras vidas diarias. Eventualmente veremos la importancia absoluta de nuestras relaciones y responsabilidades diarias. Ellas contienen el oro de la voluntad de Dios en concreto. Ellas serán una constante llamada para alejarnos del egoísmo; lejos del dominio del falso yo. Estos compromisos para con nuestro llamado diario a amar y a servir serán una invitación creciente a alejarnos de las cosas insignificantes de la vida hacia la sustancia del Evangelio. El amor y misericordia de Dios se vuelven los medios para nuestra aceptación del verdadero yo. Toda esta búsqueda por la vida y la verdad es mejorada por medio de un compromiso para una oración personal profunda.
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EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-1

El Regalo de Merton que lleva a la oración personal profunda 
Hace poco, tuve la oportunidad de leer, reflexionar y orar con algunos de los maravillosos libros de Thomas Merton. Él fue definitivamente una persona prominente como erudito y como figura profética en el siglo XX en América.

La mayoría de sus escritos tienen que ver con una espiritualidad más avanzada. Yo siempre estoy en busca de reunir información para ayudar a la gente en el inicio del viaje de la oración personal profunda. Encontré dos temas que verdaderamente se ajustan al mensaje para mis blogs en las primeras etapas de la oración.

Estos dos temas son: la definición de Merton de lo que es oración y su enseñanza sobre el falso yo y el verdadero yo. En estas dos materias Merton señala hacia la importancia para alcanzar la meta final de la oración, la contemplación. Me gustaría ofrecer una serie de reflexiones sobre estas visiones tan importantes de Merton. Los dos temas de Merton son de ayuda sobresaliente en las etapas iniciales de la búsqueda por la oración personal profunda.

En un breve análisis de los dos temas, espero describir cómo ellos se conectan con algunos de los factores más significativos que ayudan al crecimiento en la oración personal profunda.

Definición de Oración de Merton

Desde el inicio de mis escritos sobre oración personal profunda, que empezó hace casi diez años, he usado la definición de Merton de lo que es oración. “Oración es un anhelo por la conciencia de la presencia de Dios, una comprensión personal de la Palabra de Dios, conocer la voluntad de Dios y tener la capacidad para escucharla y obedecerla.”

Hay algunas consecuencias inmediatas que fluyen de este acercamiento a la oración:

  1. Se centra en Dios y no en nosotros mismos.
  2. Es sobre nuestra transformación personal fluyendo de la palabra y voluntad de Dios.
  3. Se centra en el hambre de nuestro corazón por Dios más que en nuestras necesidades personales.
  4. Estas tres visiones iniciales ofrecen un gran comienzo de una espiritualidad que ayudará al crecimiento continuo en la oración que lleva a una vida enraizada en los valores del Evangelio.

El falso yo y el Verdadero yo

Merton da un tratamiento extenso a esta enseñanza fundamental sobre el viaje espiritual. La mayor parte está relacionada a la necesidad por la búsqueda de la etapa final de la oración, la contemplación. De hecho, su concepción es que el verdadero yo se alcanza verdaderamente sólo en la contemplación o en el momento de la muerte.

Creo que sus enseñanzas sobre el tema también ofrecen una gran guía y resaltan las implicaciones significativas para aquellos en las etapas iniciales del viaje de la oración.

Al tratar el falso yo, Merton empieza por señalar que somos dominados por falsos valores que ultimadamente no solo nos engañan, sino que no nos llevan a ninguna parte. Merton tiene una larga lista de adjetivos que usa en varios momentos en lugar de la palabra principal para describir falso. Estos adjetivos son: superficial, empírico, exterior, contingente, privado, sombrío, ilusorio, ficticio, humo, pequeño y externo. Todo esto contribuye a su mensaje principal, describir las consecuencias del pecado original en la experiencia humana diaria.

El verdadero yo, ofrece una meta de libertad y transformación, y en nuestra búsqueda por Dios, un regreso a la inocencia original. Sucede conforme vivimos los valores del Evangelio. Su expresión final es cuando alcanzamos nuestra meta, la unión con Dios.

A lo largo del camino, hay muchas actividades que ayudan a facilitar este movimiento de un egoísmo absorbente a caminar con Jesús. Estos elementos contribuyentes son el autoconocimiento, transformación de conciencia, desapego, eliminación de adicciones, humildad y un enfoque creciente en Jesús y su mensaje.

Todos estos son indicadores y facilitadores de la transición del falso yo hacia el verdadero yo. La oración personal profunda es central a esta actividad que es el asunto básico para la vida espiritual.

Espero que estas contribuciones positivas se materialicen para nuestra vida cristiana en la búsqueda del Evangelio en una serie de reflexiones en el blog. En particular, me gustaría conectar con muchas de las historias del evangelio, personajes y parábolas para nuestro pasaje personal del dominio de nuestro falso yo a la búsqueda dadora de vida del verdadero yo. En el proceso básicamente estamos buscando compartir la realidad de Pablo: “No vivo yo, más Cristo vive en mí.” (Gálatas 2: 20)
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EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER

INTRODUCCIÓN

Voy a ofrecer once reflexiones sobre la enseñanza de Tomás Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Merton. El punto básico del conflicto es el acercamiento y alejamiento hacia Dios por parte de la gente, pero esto es en realidad el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es despiadada en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. De vez en cuando asoma el verdadero ser, el siempre presente llamado al apasionado y personal amor de Dios, es aún más poderoso. El corazón humano es el campo de batalla de esta aparente confrontación eterna. Merton retrata el verdadero ser como una invitación siempre presente a un glorioso futuro que nunca es alcanzado con la excepción de una purificación efectiva de contemplación o la experiencia de la muerte. Sin embargo, es una fuerza dirigente en el esfuerzo humano para buscar a Dios.

Esta atracción poderosa del verdadero ser nos llama a las profundidades de nuestro ser donde habita Dios. Esta es la base de la vida cristiana. Abrazar verdaderamente al verdadero ser en Dios, uno tiene que abandonarse y darse a los demás en amor. Esto es casi siempre un esfuerzo parcial e incompleto para la mayoría de nosotros. La lucha del verdadero ser con el falso ser es siempre una experiencia que nos llama hacia un nuevo futuro. La gracia para nosotros está en la aparente lucha sin fin para elegir al verdadero ser y abandonar la súplica del falso ser que pide indulgencia, superación personal y glorificación de nuestra esclavitud a la egocentricidad. Esta es la batalla de la vida espiritual. Esta es la liberación de la aflicción de nuestro ensimismamiento para ser libres para caminar con Jesús.

El acercamiento de Merton a la espiritualidad es muy humano y con los pies sobre la tierra. Para Merton la verdadera relevancia de la dinámica del verdadero ser y el falso ser fluye de una espiritualidad auténtica que afecta cada nivel de la vida. Responde a la vida como es experimentada por la gente normal. En contraste, las espiritualidades más distorsionadas usualmente terminan en fanatismo o elitismo más alejados de la experiencia de la mayoría de individuos.
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