Mostrando las entradas con la etiqueta TOMÁS-MERTON-EL-VERDADERO-Y-FALSO-YO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta TOMÁS-MERTON-EL-VERDADERO-Y-FALSO-YO. Mostrar todas las entradas

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-9

La Oración: El camino a la renovación personal

Esta es la novena de once reflexiones sobre las enseñanzas de Tomas Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Tomas Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo para acercarse y alejarse de Dios, que es el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es cruda en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. Al mismo tiempo el empuje del verdadero ser, la siempre presente llamada personal y amor apasionado de Dios, es aún más poderosa. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin final.
La tradición Carmelita claramente declara que estamos llamados a la unión con Dios como la meta de nuestro desarrollo humano pleno. Esta es otra forma de decir que nuestra meta es la victoria del verdadero ser. Esta es la peregrinación a la inocencia del paraíso. Alcanzamos esta transformación por medio del proceso de purificación que inicia con nuestro esfuerzo por vivir una vida auténtica de oración. Concluye con la acción de Dios en el estado de la contemplación. Nuestra vida cristiana nos lleva por medio de la oración a la experiencia de Dios que nos purifica y nos transforma.

Santa Teresa de Ávila tiene una alta estima para la oración vocal. Para ella, el punto clave era que necesitamos poner atención a quién le estamos orando junto con el mensaje de las palabras de la oración. La práctica común de la oración mental en su tiempo fue llamada meditación. Incluía el uso de la mente y la imaginación para agitar el corazón. Eso la llevó a uno de sus dichos más famosos, “ya que la oración mental, en mi opinión, no es nada más que un compartir íntimo entre amigos. Significa tomar el tiempo para estar a solas con Él, que nosotros sabemos que nos ama.” (L 8.5)

El pensamiento y la imaginación de la meditación significan remover el corazón para conocer mejor a Jesús y buscar la voluntad de Dios. Esto desarrolla nuestra transformación personal. Teresa nos dijo que la meta de la oración es “No pensar mucho sino amar mucho.” (Castillo Interior 4.1.7)

teresa siempre vio la importancia de la oración como aquello que nos dirige a una relación amorosa más profunda con Cristo. La meditación para Teresa fue un esfuerzo necesario. Con crecimiento y dedicación, la esperanza es que Dios nos llamará a ir hacia el regalo de la contemplación. Mientras tanto, necesitamos hacer la práctica constante de orar lo que podamos cada día.

EFECTOS DE LA ORACIÓN

Cuando oramos regularmente con un compromiso personal profundo, cosas suceden dentro de nosotros. La purificación y la transformación son testificados en una nueva conciencia. Empezamos a confiar con un nuevo sentido de seguridad espiritual. La fe nos lleva a estar abiertos a que Dios guie nuestro camino, guiándonos a través de la oscuridad. Nuestras relaciones son enriquecidas con un nuevo sentido de compasión. De igual manera, nos volvemos más tolerantes y amables con nosotros mismos y con los demás. Las fallas se vuelven menos traumáticas y hasta parecen como una apertura para dejar que Dios tome el control. Nuestras faltas son aceptadas. No necesitamos estar en una búsqueda sin fin para encontrar el bien. Empezamos a ver que nuestra búsqueda por la dignidad personal es verdaderamente risible sin la misericordia de Dios.

Conforme nuestra oración se vuelve más auténtica, hay un movimiento hacia nuestro verdadero centro donde se encuentra Dios. Esto significa un movimiento más allá del ser superficial, el ensimismado en el mundo publicitario del eterno nuevo producto para llenar el vacío de un corazón mal dirigido. Este es el auto sostenido patrón de toda una vida del ensimismamiento. Este es el falso ser. La oración abre el pasaje al verdadero ser. Mientras este viaje interior en oración ofrece innumerables bendiciones, siempre está limitado y es deficiente. Gradualmente nos permite ver cuan distantes estamos de nuestro destino real: la unión con Dios.

Con este nuevo enfoque en Dios en oración, hay cambios aún más profundos dentro de nosotros. Empezamos a ver la necesidad por más honestidad y autenticidad en todas nuestras relaciones con las personas, con las cosas y con las ideas. Encontramos que es más fácil retirar la viga que tenemos en nuestro ojo y ser más y ser más tolerante a las faltas que cometen los demás. La situación de “esto o aquello” empieza a desvanecerse. La visión de la vida como “ambas cosas” empieza a brotar como una posibilidad real para nosotros. Finalmente, nosotros gradualmente empezamos a experimentar la vida como si estuviese enraizada en un sentido abrumador de estar en presencia de la gracia de Dios. La oración, en verdad, abre el camino para nuestro retorno al paraíso. Esta es la experiencia de moverse del falso ser al verdadero ser.
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-8


Esta es la octava de once reflexiones sobre las enseñanzas de Tomas Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Tomas Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo para acercarse y alejarse de Dios, que es el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es cruda en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. Al mismo tiempo el empuje del verdadero ser, la siempre presente llamada personal y amor apasionado de Dios, es aún más poderosa. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin final.


HUMILDAD ES LA VERDAD
Teresa repite una y otra vez: la humildad es la verdad. Nuestra realidad esencial es que Dios es el creador y nosotros somos las criaturas. Esta virtud esencial nos ayuda a reconocer y aceptar la persona actual que somos ante Dios. La humildad nos permite integrar esta verdad tan cierta.

La humildad no es sobre una pérdida de autoestima. Esta es una aplicación deshonesta y dañina de la humildad. Tal estado es perturbador y conflictivo. Teresa, por el contrario, dice, “La humildad no perturba ni inquieta sin embargo debe ser grande; viene con paz, delicia y calma…esta humildad se expande al alma y dispone a servir más a Dios. (W. 10. 2)

Conocer y abrazar la humilde verdad sobre nosotros es la fuente de nuestra libertad. Conforme rompemos la esclavitud del falso ser, lentamente empezamos a ver mas claramente quien es Dios. Esta es la fuente esencial de nuestra humildad. Con la ascendencia del verdadero ser, también vemos la verdad sobre nosotros mismos. La humildad nos abre a la conversión personal necesaria que lleva al crecimiento constante en autoconocimiento. Nos permite entender la maravilla de Dios llamándonos al misterio del amor, aun dado el poder del falso ser. Por medio del regalo de la humildad, Dios nos permite ver el implacable abrazo divino de misericordia y amor aun en medio de nuestras muchas fallas y faltas.

Teresa tiene numerosas declaraciones sobre la humildad. La siguiente, sin embargo, parece la mejor captura de su mensaje básico sobre el tema de esta virtud.

“Una vez estuve ponderando porqué nuestro Señor era tan aficionado de esta virtud de la humildad y este pensamiento vino a mí… es porque Dios es la verdad suprema; y ser humilde es caminar en la verdad, ya que es una verdad tan profunda que nosotros no tenemos nada bueno sino solo miseria y la nada. Quien quiera que no entienda esto camina en falsedad.” (Castillo Interior 6.10.7)

Merton tiene una aplicación práctica de la visión de Teresa. Él dice que nosotros rara vez vemos la verdad que nos guiaría a la solución de nuestros problemas personales, sociales y políticos. Nosotros necesitamos reconocer que todos estamos más o menos equivocados en una forma u otra, nosotros compartimos motivos mezclados, auto decepción, orgullos, egoísmo, y una tendencia a la agresión por no mencionar la hipocresía.

LA GRAN MENTIRA DEL “HONOR”
Un buen ejemplo de vivir la mentira para Teresa era el papel dominante del “honor” en su tiempo. Para Teresa, esto era una mentira que se infiltraba en toda la sociedad, y aun en la vida religiosa. No hay mucha diferencia en nuestro tiempo. Incontables pequeñas quejas enraizadas en un falso sentido de respeto, privilegio, prestigio y control prohíben el paso al perdón y a la reconciliación. Caminar en la verdad de la humildad nos libera de esta falsa herida de la conciencia que es un obstáculo particular al amor de Dios y al amor por el prójimo.

EL PADRE HUMILDE DE LOS DOS HIJOS
Recientemente, estuve reflexionando sobre la parábola de los dos hijos. Empecé a darme cuenta que era un poderoso ejemplo de verdadera humildad en la persona del padre.

La escena completa del retorno del Hijo Pródigo es una letanía de violaciones del comportamiento esperado por parte del padre. Era totalmente tosco dejar la casa, y aún peor, huir. El abrazo estuvo totalmente fuera de carácter para un hombre viejo en esta cultura. El becerro gordo es estas circunstancias era simplemente inaudito. Cada ritual aceptado para un padre ofendido fue aplastado resultando en una pérdida total de la dignidad. Todas las normas culturales rotas dieron aun más fuerza al sobrecogedor llanto del padre: te amo, te perdono, te acepto con gran alegría, estás de regreso y lo demás no importa. Sigamos con la fiesta.

La misma rutina, en una forma más sutil, se desarrolló en el caso del segundo hijo. El padre dejó la casa una vez más en violación de las demandas de su dignidad. Él no dio crédito a la despreciable descripción de él como un padre horrible y despreocupado. La hostilidad y el enojo se encontraron con su mano alzada en misericordia y comprensión. La auto piedad fue contada con una declaración de todo lo que él tenía destinado para su hijo. El retiro fue desafiado con la invitación a unirse a la celebración.

El padre tenía ante él la elección bíblica clara de la vida o la muerte. Por una parte, él tenía un requerimiento social de lo que era el comportamiento que encajaba para un padre profundamente ofendido. Él tenía la opción de proteger el respeto y el privilegio apropiado para su papel de padre severamente insultado. Era su derecho aplicar las consecuencias dolorosas de esta indignante negligencia de privilegio parental. Todo esto fue apuntalado por las expectativas de su cultura y rituales sociales de respeto parental. Era un hecho no negociable que su honor debía ser protegido. Por otro lado, si él elegía este conjunto de valores, era la muerte para sus dos hijos.

Su elección de la vida, dirigida por su humildad, lo hizo libre de las demandas paralizantes de respeto y privilegio demandadas por las normas rígidas de la sociedad. Este es un claro y fuerte ejemplo de una elección del verdadero ser sobre el falso ser. Ahora, su presencia humilde a los dos hijos les ofreció vida y libertad. Fue una rica expresión de la verdad de Dios.

EL PODER RECONCILIADOR DE LA HUMILDAD
Todos nosotros sufrimos de percepciones sesgadas que protegen nuestros reclamos de privilegio, prestigio y control. Esta es la falsa conciencia que estrangula y ciega la posibilidad del amor reconciliador y el perdón. Teresa tiene esto para decir sobre esta mentalidad portadora de muerte.

“Deberías alejarte mil millas de expresiones como: “yo tenía razón”, “ellos no tienen razón para hacerme esto a mí”, “El que me hizo esto estaba equivocado”. Dios nos aleja de esta forma pobre de razón. ¿parece correcto que nuestro buen Jesús sufrió tantos insultos y fue sometido a tanta injusticia? Yo no sé porqué la monja que no quiere cargar la cruz, excepto la que le parece razonable, está en el monasterio.” (W 13. 1-2)

Para reconciliar, necesitamos olvidarnos a nosotros mismos en humildad. Esto nos libera de la posesividad de nuestras obras y reputación que son un bloqueo para servir a Dios y vivir en armonía con nuestros hermanos y hermanas. Aquí, otra vez, tenemos un ejemplo del poder del verdadero ser en acción.

LA HISTORIA DE LA MISERICORDIA DE DIOS
La humildad nos ayuda a apreciar dos verdades fundamentales sobre nuestra condición humana. Somos creados a imagen de Dios y la unión con Dios es nuestro destino. Justo en el inicio del Castillo Interior Teresa dice: “Nos damos cuenta que el alma de una buena persona no es nada más que un paraíso donde el Señor dice que Él encuentra sus delicias” (C. I. 1.1) la otra verdad es un desafío básico para nuestro verdadero destino.

Sin la misericordia de Dios, somos atrapados en el impase de la desesperanza. Estas dos verdades son el centro de la lucha entre el verdadero ser y el falso ser.

Nuestra tarea es aceptar estas dos verdades de nuestra quebrantada situación. Nosotros somos pecadores indefensos pero amados y perdonados en Cristo Jesús nuestro salvador. Esta es la realidad enraizada en el verdadero ser.

Esta es la realidad a la que la humildad nos abre conforme nos libera gradualmente de la cautividad inmovilizadora del pecado enraizado en el falso ser.

Con un poco de suerte, aceptaremos la verdad de quien es Dios y quienes somos nosotros. Entonces, podemos compartir la verdad de la humildad con Teresa y decir: “La historia de mi vida es la historia de la misericordia de Dios.”
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-7

Esta es la séptima de once reflexiones sobre las enseñanzas de Tomas Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Tomas Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo para acercarse y alejarse de Dios, que es el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es cruda en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. Al mismo tiempo el empuje del verdadero ser, la siempre presente llamada personal y amor apasionado de Dios, es aún más poderosa. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin final.

Cuando Jesús inició su ministerio público, el anhelo universal por el Mesías fue la realidad dominante. La cuestión sobre qué clase de Mesías pronto se vuelve un elemento definitorio en la vida de Jesús y su ministerio.

Jesús sabía que la intensidad y profundidad del conflicto universal del bien y el mal demandaría que Él se volviese un Mesías sufriente. Tan pronto como en Mateo 3: 6 los líderes de todas partes empezaron a trazar su muerte. Esto se ha vuelto el misterio dador de vida del mensaje cristiano. Cuando Jesús proclamó, “El reino de Dios está cerca, arrepiéntanse y crean en el evangelio” (Marcos 1: 15) muy pocos estuvieron listos para aceptar al Mesías crucificado como la pieza central de esa Buena Nueva del amor de Dios.

Hubo un segundo mayor obstáculo para la proclamación de Jesús del reino. La gente estaba anticipando una transformación completa por la explosión repentina de la actividad salvadora de Dios. Jesús tenía un plan diferente. El insistía que sus seguidores fueran parte de esta transformación divina al tomar su cruz y seguirle a Él. Esto tuvo implicaciones sorprendentes en el tiempo de Jesús tanto como lo hace en nuestros días. Llama a cambios profundos asentados en cómo vemos la realidad.

Transformación de conciencia

Conforme continuamos ponderando la dinámica del verdadero ser/falso ser para entrar más profundamente en el evangelio, hemos visto la importancia vital del autoconocimiento. Una parte importante del autoconocimiento es exteriorizar y cambiar los valores que crean nuestra visión del mundo.

Esto es claramente parte de la evolución del proceso de conversión. Esto se llama la transformación de conciencia. Esta es una actividad de elevar y desafiar falsos valores dentro de nuestra mentalidad. Con mucha frecuencia, estos son valores que heredamos y abrazamos con mínima conciencia. Ellos son parte de nuestra cultura y ambiente. Ellos mayormente caen bajo la sombrilla de lo que nosotros llamamos sabiduría convencional.

La mayor parte de la enseñanza de Jesús fue para desafiar esta sabiduría convencional. Sus enseñanzas y su vida y muerte ponen el énfasis en Dios más que en sí mismo. Esto está en el centro de la dinámica del verdadero ser y el falso ser.

En esta visión del mundo heredada de sabiduría convencional, mayormente contraria al evangelio, estamos envueltos en prejuicios escondidos y distorsiones. Somos bombardeados por valores incompatibles con el evangelio. Somos presentados con falsos ídolos, algunas veces oscuros, pero frecuentemente claros y evidentes en su llamado a la autoindulgencia. Se nos dice que los patrones correctos de consumo garantizan nuestro control de la realidad, nos aseguran la juventud, nos permite determinar el futuro por no mencionar avanzar en nuestra habilidad para negar la muerte y para asegurar larga y verdadera felicidad con la tarjeta de crédito correcta, las medicinas correctas e inversiones sabias.

Algo tan sencillo como ver un evento deportivo o un programa semanal por la televisión ofrecen un embate de iniciativas de consumidor que secretamente nos tientan y nos alejan del mensaje de Jesús. Nosotros estamos en una situación muy desafiante donde aparentemente tenemos incontables encuentros con el mensaje consumidor, indulgente y materialista. Esto está en contraste con la hora o con el domingo, si nosotros todavía atendemos la iglesia. Para la mayoría de nosotros, este es el único tiempo organizado en que abrimos nuestra vida a los valores e historia del evangelio.

El poder oculto detrás de la sabiduría convencional resulta en una falsa conciencia. Esta visión distorsionada de la realidad acepta la gran negligencia hacia los pobres y marginados, nos ciega a la deshumanización del consumo excesivo, trivializa una necesidad por apertura en comunidad reduciéndola, con frecuencia, al temor y la exclusión de “los otros”, nos dirige a la indiferencia por la devastación de la creación de Dios por las ganancias económicas, y apoyo a la desplegada negación de la muerte que genuinamente distorsiona la realidad de nuestra naturaleza de criatura.

Estos son solo algunos de los muchos factores que nutren una visión del mundo en constante conflicto con el mensaje de Jesús. Modela verdaderamente la eterna batalla del verdadero ser y el falso ser.

El único lugar en el que encontraremos libertad de la incesante ofensiva de los falsos valores es volver al evangelio. Nosotros estamos en constante necesidad de renovar y mejorar nuestra aceptación del llamado de Jesús, “Arrepiéntanse y crean en el evangelio”

Todos los llamados a las enseñanzas de Jesús sus discípulos para compartir en su actividad salvadora para traer el tan anhelado reino de Dios. Todas sus enseñanzas llevan a una transformación personal y participación en la batalla básica entre el bien y el mal. Las lecciones del evangelio de reversa donde “el primero será el último…” (Marcos 9: 35) “Para salvar tu vida debes perderla” (Marcos 8: 35) “Aquel que quiera ser grande entre ustedes deberá ser su sirviente” (Marcos 10: 43) demandan un cambio personal profundo y un compromiso alejado de la sabiduría convencional de nuestro día a día. De igual manera, el mensaje de la siempre expansiva inclusión en “Cuando lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos y hermanas…” (Mateo 25: 40) y el Buen Samaritano (Lucas 10: 29-37) demandan un involucramiento activo en la venida del reino.

Jesús fue claro. La batalla entre el verdadero ser y el falso ser, de la cizaña y el trigo seguirá hasta el final (Mateo 13: 24-30) La tarea de los discípulos es permitir que la vida de uno sea un testimonio para traer amor, luz, verdad y sanación a un mundo atrapado en la oscuridad, aislamiento, división y destrucción de odio y egoísmo.

La venida del reino sigue en el compromiso fiel de todos los seguidores de Cristo y la gente de buena voluntad. Donde sea que haya amor, ahí esta la continuación de la conquista del odio, la división, el prejuicio y todo lo que deshumaniza. Donde sea que haya amor, no importa cuan pequeño y escondido esté, es como la semilla que es la más pequeña de todas las semillas que se vuelve el árbol para todas las aves del cielo (Mateo 13: 31-32)

La vida vivida en fidelidad al evangelio traerá el amor de Dios a un mundo quebrantado. (Juan 15) esta fidelidad a la misión cristiana es compartir en el amor salvador de Dios. Esta es la última realidad para la superación del mal por la siempre expansiva presencia del amor de Dios en el corazón humano. Este amor demanda servicio y acción responsable. Este amor no tiene significado si no hay conciencia por los pobres y necesitados. La comunidad cristiana siempre estará expandiendo los límites para incluir a los abandonados y olvidados. Habrá acción, pero esta acción debe estar enraizada en el amor para traer la victoria de Dios sobre el mal. Esto sucede cuando el verdadero ser reina dentro de nosotros individualmente y con la siempre creciente influencia en nuestro mundo. Todo esto no sucederá sin la oración personal profunda.
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-6

 

Esta es la sexta de once reflexiones sobre las enseñanzas de Tomas Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Tomas Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo para acercarse y alejarse de Dios, que es el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es cruda en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. Al mismo tiempo el empuje del verdadero ser, la siempre presente llamada personal y amor apasionado de Dios, es aún más poderosa. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin final.

En nuestros días, somos obsequiados con muchos, efectivos y diferentes programas que tienen que ver con variadas patologías de adicciones. El centro de todos estos movimientos de liberación de las adicciones es el autoconocimiento.

En la larga tradición espiritual de la iglesia, hemos compartido la misma visión básica. En el centro de la dinámica del verdadero ser y el falso ser está el crítico y dador de vida asunto del autoconocimiento.

Autoconocimiento: La clave para el viaje espiritual


Mientras el asunto de las adicciones patológicas parece alejado del viaje espiritual de la mayoría que no están llevando esta carga, el patrón básico es el mismo para todos nosotros. El autoconocimiento demanda una inexorable búsqueda de una conciencia más extensa y más profunda de nuestra realidad personal. Las demandas y beneficios del autoconocimiento nunca estarán exhaustos en esta vida. Saber lo que verdaderamente está pasando dentro de nosotros es una tarea que nunca está completa. Una manera de obtener una visión dentro de la búsqueda del autoconocimiento es ver el conflicto en nuestras vidas como una lucha entre el falso ser y el verdadero ser, entre el pecado y la gracia.

El falso ser involucra capa tras capa de autoengaño, desilusión y un sentido de grandiosidad que nos pone en el centro de nuestra conciencia. Tenemos la tendencia de volvernos ciegos a nuestras faltas y errores, y más importante aún, a la presencia de Dios en el verdadero centro de nuestro ser. Nosotros enfatizamos los defectos de los demás. Jesús lo puso siempre muy claro cuando comparó nuestra ceguera con una viga en nuestro


ojo en contraste con la pelusa en el ojo de nuestro prójimo. (Mateo 7: 3) la autocorrección domina nuestra visión del mundo. Conforme nos volvemos conscientes de los falsos valores que fluyen de nuestro fragmentado corazón, nos encontramos a nosotros mismos enfrentando una bifurcación en el camino.

Tenemos una elección de vida o muerte. Nosotros elegimos la muerte cuando doblamos en el clamor del falso ser por mas atención. Elegimos la vida cuando abrimos nuestro ser a la misericordia de Dios que nos dirige al verdadero ser. En el centro de esta decisión está el perenne desafío de conocer nuestro ser.

Teresa de Ávila fue inflexible al declarar la importancia del autoconocimiento como nuestro guía para el camino hacia Dios en el centro de nuestro ser. En una de sus muchas declaraciones sobre el autoconocimiento ella dijo:

“Bueno, ahora es tonto pensar que entraremos al cielo sin entrar en nosotros mismos, reflexionando sobre nuestra miseria y lo que le debemos a Dios y rogándole a Él frecuentemente por su misericordia” (Castillo Interior 2.1.11)

Muchos de los mandamientos de los evangelios son una expresión de esta práctica de dejar el falso ser de nuestro egocentrismo y movernos al verdadero ser que es buscar a Dios en el centro de nuestro ser. En el evangelio de Marcos leemos: “Si alguien quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos (Marcos 9: 35) Mateo nos dice: “El que antepone a todo su propia vida, la perderá, y el que sacrifique su vida por mi causa, la hallará” (Mateo 10: 39) De nuevo, Juan dice: “En verdad les digo que si el grano de trigo no cae al suelo y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. (Juan 12: 24) finalmente, Mateo agrega: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga.” (Mateo 16: 24)


Conclusión

Teresa de Ávila ofrece una visión maravillosa de la conexión entre el verdadero ser y el falso ser y el autoconocimiento. Para ella, el autoconocimiento siempre es un componente crítico en nuestra búsqueda de Dios. Es un movimiento del falso ser hacia el verdadero ser.

En la primera morada de su clásico, El Castillo Interior, el individuo tiene a primera vista una vida que va más allá de los confines de las heridas del falso ser.

En la segunda morada las fuerzas dadoras de vida del verdadero ser hacen un empuje inicial en la conciencia de uno. Esto lleva al inicio de una vida de oración y una apertura a la conversación. De igual manera, el crecimiento en la autoconciencia permite que uno vea las primeras etapas del mal en la propia vida. Aun en estas fases mínimas, la aceptación de nuestra pecaminosidad es un descubrimiento real.

Estos primeros pasos alejados del control de la ceguera del falso ser siembran las semillas de la libertad en el verdadero levantamiento de conciencia del verdadero ser. Este es el camino hacia un autoconocimiento más grande.

Este autoconocimiento, junto con el descubrimiento impactante de la propia pecaminosidad, lleva a una experiencia rica en oración y progreso espiritual en la tercera morada. Aquí está la introducción a una paradoja desconcertante: el progreso espiritual real fluye de un autoconocimiento más profundo de nuestra pecaminosidad. Esto, de hecho, es una nueva visión de la verdaderamente esclavitud engañosa del falso ser. Estamos en el camino a aprender que verdaderamente somos pecadores, pero pecadores amados y perdonados llamados a un viaje a la libertad y el gozo en nuestra nueva habilidad para vivir nuestro verdadero ser en los pasos de Jesús. Este programa continua en el cambio contemplativo que nos llama a entrar en las moradas restantes del Castillo Interior.
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-5

Esta es la quinta de once reflexiones sobre las enseñanzas de Tomas Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Tomas Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo para acercarse y alejarse de Dios, que es el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es cruda en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. Al mismo tiempo el empuje del verdadero ser, la siempre presente llamada personal y amor apasionado de Dios, es aun más poderosa. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin final.

Parte II

Los dos hombres ciegos


Marcos sujeta su historia del camino a Jerusalén con la sanación de dos hombres ciegos. En la primera sanación, hay dos etapas para la restauración de la vista. Al principio él dijo, “veo como árboles, pero deben ser gente porque se mueven” (Marcos 8: 24) Entonces Jesús extendió de nuevo sus manos sobre él, y pudo ver claramente.

En este milagro, Marcos nos está mostrando que siempre obtendremos el mensaje de Jesús en etapas. El primer hombre ciego es un ejemplo para los pobres apóstoles perplejos y para nosotros.

El segundo hombre ciego tiene un mensaje para nosotros también. El problema principal de toda esta sección es unirse a Jesús, en sus términos, en el camino a Jerusalén. Los apóstoles estaban confundidos y desconcertados en todo el proceso.

El segundo hombre ciego viene a ser un modelo de un verdadero discípulo para nosotros. La historia de su manto reveló un compromiso incondicional para seguir a Jesús. Cuando Jesús lo llamó, él lanzó el manto. Esto es crítico porque el manto era la primera fuente de su bienestar. En la práctica común del día a día, el mendigo habría puesto el manto frente a él para recibir las limosnas. De igual manera, el manto era su única protección durante las noches frías del desierto.

Marcos lo describe así: “Él tiró a un lado su manto, se levantó, y vino a Jesús…inmediatamente él recibió su vista y lo siguió por el camino.” (Marcos 10: 50-52)

Conclusión

Vastas áreas de nuestra mente y de nuestro corazón están fuera de sintonía con los valores del evangelio. Con mucha frecuencia, simplemente no nos damos cuenta del abismo en nuestro corazón. Esto es a causa de la influencia y control del falso ser, nuestra herencia desde el pecado original. Estamos engañados. Sencillamente no vemos cuán lejos estamos de la lealtad hacia Jesús y su llamado en el evangelio.

Periódicamente, despertamos para ver que somos llamados a un nivel más profundo de respuesta generosa y sacrificio. Puede ser el testimonio de una persona cuya vida nos invita más al evangelio. En ocasiones puede ser una película o un libro. Algunas veces una lectura espiritual o una homilía que toca lo profundo de nuestro corazón. Con mucha más frecuencia, es una crisis en nuestra vida. Siempre, está la palabra de Dios en las escrituras o en la profunda y desafiante experiencia en nuestra vida. Todos estos encuentros resaltan la perenne batalla dentro de nosotros con el falso ser y el verdadero ser, del pecado y la gracia, del bien y el mal. Es una batalla hasta el final. Con demasiada frecuencia, es una batalla en que hacemos todo lo posible por evitarla.

En su clásico, El Castilo Interior, Teresa de Ávila ofrece una maravillosa visión dentro de estas materias. Ella describe la situación de la persona en la tercera morada. La persona ha hecho un progreso notable.

Sin embargo, Teresa señala un peligro real para más progreso. El individuo en este punto de desarrollo tiene un profundo sentido de haber llegado. Ellos están listos para establecerse y disfrutar de sus logros espirituales. De hecho, ellos solo están empezando. El orgullo espiritual es un monstruo a todos los niveles, pero especialmente en esta primera etapa del viaje.

Esta es la implicación de la lucha del falso ser y el verdadero ser de Merton. Necesitamos ver siempre nuestro ser en el inicio de la peregrinación a Dios. Somos pecadores en necesidad de la misericordia de Dios, siempre y en todo lugar.

La verdadera humildad nos permitirá ver la magnificencia de la misericordia de Dios y nuestra constante necesidad de estar buscándola. La oración personal profunda dinamiza esta búsqueda sagrada.
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-4



Esta es la cuarta de once reflexiones sobre las enseñanzas de Tomas Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos de Merton sobre la vida espiritual. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo para alejarse de Dios, que es el verdadero y último destino de la persona. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es cruda en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. Al mismo tiempo, el empuje del verdadero ser, la siempre presente llamada de Dios de forma personal y amor apasionado, es aun más poderosa. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin fin.

Parte I

En el viaje espiritual, la mayoría de gente tiene experiencias de numerosas conversiones. Estas experiencias espirituales varían en grados de intensidad y profundidad. Uno de los componentes de este proceso de conversión una nueva y sorprendente conciencia de cuán ciegos hemos estado a las demandas del mensaje del evangelio.

Yo creo que muchos pueden relacionarse con los encuentros a lo largo de mi vida al llamado a la inclusividad del evangelio. Crecer, yo sentí que fue un sacrilegio que las chicas practicaran deportes. De igual manera, la gente “de color” tenían su propio vecindario dado por Dios. Los homosexuales y lesbianas, para todos los propósitos prácticos, simplemente no existían.

Ha sido un viaje tumultuoso para mi alejarme del sexismo, del racismo y de las actitudes homofóbicas que apoyaban el dominio de mi falso ser. No cabe duda, aun tengo un largo camino por andar en estas decepciones mayores en nuestra sociedad.

En cada uno de estos prejuicios profundos, hubo periodos de conversión que incluían una eventual reflexión de apertura de ojos. Expuso la profundidad de la desviación del mensaje del evangelio que reinaba en mi corazón. Esto es un claro ejemplo de las enseñanzas de Merton sobre el pasaje para iluminar y convertirse cuando nos movemos parcialmente para alejarnos del falso ser hacia el verdadero ser. Es un largo y difícil trayecto. Conforme nos mantenemos fieles a la lucha para caminar con Jesús, la gracia de Dios nunca nos abandona. El proceso en esta vida es siempre limitado y a medias y siempre llamando por más. Sin embargo, nos estamos moviendo en la dirección correcta en tanto no sucumbamos a la apatía y a la negligencia.

El Camino a Jerusalén

En el evangelio según San Marcos, tenemos un ejemplo verdaderamente desafiante de esta lucha de la oscuridad y la luz en la dinámica del falso ser y el verdadefiro ser. A través de todo su evangelio, Marcos ofrece un retrato particularmente duro de los apóstoles. Ellos son presentados como un grupo que simplemente no entiende el mensaje.

Este acercamiento en Marcos es parte de su lección perspicaz sobre la complejidad y la profundidad que la autentica fidelidad a Jesús demanda de hecho.

En la sección del evangelio (Marcos 8: 22; 10: 52) con frecuencia se refiere como “El Camino a Jerusalén”, Jesús tiene tres predicciones de la pasión, muerte y resurrección. En cada uno de estos tres segmentos hay una estructura común.

  • Jesús hace la predicción. Los apóstoles no entienden y no aceptan la espantosa posibilidad.
  • De hecho, ellos se mueven en la dirección opuesta a la declaración de Jesús. Su mensaje proclama a un Mesías sufriente. Esto era totalmente contrario a las esperanzas y ambiciones de los apóstoles. Las expectativas de su futuro incluían poder, prestigio y riqueza.
  • Finalmente, Jesús presenta una enseñanza clara y corta sobre las demandas de conversión al mensaje del evangelio.

Esta selección del texto de Marcos empieza y termina con la sanación de un hombre ciego. En los tres segmentos del evangelio, la ceguera de los apóstoles es mostrada en Pedro diciéndole a Jesús que Él no tenía que sufrir (Marcos 8: 32), los apóstoles argumentando quien era el mas grande (Marcos 9: 34), y finalmente Santiago y Juan pidiendo el privilegio de sentarse a su izquierda y derecha en los venideros días de gloria (Marcos 10: 35).

Todos estos son ejemplos del poder y la influencia del falso ser. Estos fueron hombres buenos considerados por ellos mismos como profundamente comprometidos con Jesús. En sus mentes, ellos habían dejado todo para seguir a Jesús. Cada día ellos escuchaban sus enseñanzas. Ellos fueron testigos de la sanación. Ellos compartieron los panes multiplicados y los pescados. Ellos vieron a Jesús caminar sobre el agua. Ellos experimentaron el sobrecogedor entusiasmo de las multitudes. Es difícil para nosotros exagerar la intensidad y la inmediatez de su experiencia con Jesús. Aun así, ellos tenían una visión en duro conflicto con la de Jesús. Esto nunca fue mas claro que en el total abandono en el Huerto de aquel primer viernes santo.

Marcos lo estaba poniendo claro para nosotros como lectores de su evangelio que la verdadera fidelidad a Jesús es genuinamente demandante. Llama a muchas experiencias de mayor iluminación aun después de que hacemos una promesa inicial para seguir a Jesús. Siempre hay más. El poder cegador del falso ser es agudo y dominante. Las demandas del verdadero ser insisten en que tomemos las enseñanzas de Jesús en el corazón. Aquí hay algunas selecciones de esta parte del evangelio según San Marcos.

  • Cualquiera que desee seguirme debe negarse a sí mismo, que tome su cruz y me siga. (Marcos 8: 34)
  • El que quiera ser el primero que se haga el último y el servidor de todos (Marcos 9: 35)
  • El que desee ser grande entre ustedes será su sirviente…porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate para muchos (Marcos 10: 43-45)
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-3


Las enseñanzas de Tomas Merton sobre el verdadero ser y el falso ser son de mucha ayuda en la comprensión de la vida espiritual. Estas ofrecen grandes visiones sobre cómo experimentamos a Dios. Estas visiones son evidentes en las historias y en las parábolas de los evangelios.

Es claro que Jesús es la expresión perfecta del verdadero ser, una total y completa entrega a la voluntad de Dios. La Santa Madre fue protegida del falso ser en su inmaculada concepción.

Otros individuos mencionados en los evangelios nos ofrecen la oportunidad de ver el conflicto básico del bien y el mal, la cizaña y el trigo tienen lugar en muchas y diferentes maneras.

Tenemos expresiones muy positivas sobre el verdadero ser en El Buen Samaritano y en el Padre de los dos hijos problemáticos. Tenemos momentos de elección significativa para el verdadero ser en las personas de la viuda y su generoso ofrecimiento (Lucas 21: 1-4) en Zaqueo (Lucas 19: 1-10) en la mujer gentil (Mateo 15: 21-28) y su fe y determinación al desafiar a Jesús por la liberación de su hija. Luego está la mujer con 12 años de hemorragia (Mateo 9: 20-22), el leproso agradecido (Lucas 17: 11-17) y muchos otros individuos que se volvieron a Jesús por sanación y muchos ejemplos más. Todos estos individuos ofrecen un ejemplo claro del vaivén del verdadero ser. No cabe duda, todos ellos compartieron en el tiempo normal de vida, la lucha entre el verdadero ser y el falso ser que prevalece en el joven rico (Mateo 19: 16-25), los dos hijos en la parábola (Lucas 15: 11-32), los personajes negativos en la mayoría de las parábolas, y especialmente, en los líderes de los judíos que manipularon las circunstancias que llevaron a la pasión y muerte.

Luego tenemos la historia de los apóstoles que desplegaron una genuina y reveladora lucha con ambivalencia. Ellos revelan un corazón en la lucha fundamental para hacer una elección definitiva por Jesús. Su experiencia con el Jesús “hacedor de milagros” fue una opción fácil. Conforme la amenazadora oscuridad del camino a Jerusalén se levantó al frente y al centro, ellos estuvieron envueltos en dudas y confusión. El giro radical de los eventos fue aterrorizante y extremadamente perturbador.

Pedro ofrece un verdadero tesoro de visiones para esta oleada entre el si y el no a Jesús, entre el verdadero ser y el falso ser. En la descripción que se hace de Pedro en los evangelios tenemos un despliegue glorioso de nuestra batalla con el jale de la gracia y el amor de Dios en el verdadero ser, siempre en tensión con la dejadez del corazón en la muy humana respuesta de “todavía no Señor” Esta es la frase más amada del falso ser.

Uno de los primeros encuentros con Pedro en la poderosa declaración “Aléjate de mí, Señor porque soy un pecador.” (Lucas 5: 8) incluso, es la primera de muchas contradicciones. Él da la vuelta y deja su bote, sus redes y “todo” para seguir a Jesús. Después de presenciar la multiplicación de los pescados y los panes y muchos otros milagros, tenemos una demostración clara de la ambivalencia de Pedro. Mientras caminaba sobre el agua hacia Jesús, él se rinde ante el temor y empieza a hundirse y es salvado por Jesús (Mateo 14: 28-30)

En el magnifico capítulo 6 de Juan sobre la eucaristía, tenemos otro ejemplo de fe de Pedro. Él declaró, “¿Señor a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna, nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios.” (Juan 6: 68-69)

Luego tenemos el camino a Jerusalén en la sección de Marcos que es un retrato lo más claro posible de la indecisión de Pedro y los otros apóstoles para pasar del verdadero ser a la oscuridad del falso ser (Marcos 8: 22; 10: 52)

Después, en la última cena, tenemos a Pedro rechazando el lavado de sus pies sólo para pedir que se le lave todo el cuerpo para aceptar la invitación de Jesús del lavado simbólico. Esto es seguido por unas declaraciones verdaderamente contradictorias “Maestro, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daría mi vida por ti.” (Juan 13: 37) unas horas más tarde tenemos la negación de Pedro: ¿tú no eres uno de sus discípulos? Él lo negó y dijo “No lo soy” (Juan 18: 25)

Después tenemos las historias de la resurrección. Estas muestran el viaje lejos de las conmovedoras incongruencias de los días finales, e incluido el Calvario. El Pedro de Los Hechos de los Apóstoles es el Pedro dominado por el verdadero ser. Aquí tenemos el retrato de una persona apasionadamente comprometida para caminar con Jesús en servicio y amor. Ultimadamente, él entregó su vida generosamente testificando a Cristo Jesús.

CONCLUSIÓN

Estos ejemplos del Nuevo Testamento tienen un gran mensaje para nosotros en nuestra peregrinación hacia Dios. Primero y principal, el mensaje de Jesús viene a nosotros en etapas durante nuestra vida.

Nuestro viaje no es derecho hacia adelante, nuestra liberación de la ambivalencia del falso ser es un movimiento de adelantar y atrasar hasta el final. Es normal pensar que estamos seguros y comprometidos con Jesús. En realidad, sin embargo, nuestro corazón, con mucha frecuencia está dominado por valores falsos y escondidos de sabiduría convencional.

  • Nosotros solamente experimentamos el mensaje y llamada de Jesús en etapas. Pensamos que lo tenemos. Entonces experimentamos un encuentro fresco llamándonos hacia adelante hacia nuevos horizontes de vida y luz.
  • Solamente alcanzamos el poder total del verdadero ser en la contemplación o en la muerte. Para la mayoría de nuestra vida, vivimos con la lucha entre el bien y el mal en los símbolos del verdadero ser y el falso ser.
  • Humildad, nuestra aceptación de la verdad de nuestra condición humana, nos ayudará gradualmente a ver lo destructivo de las consecuencias del pecado original. La conciencia de nuestra pecaminosidad y quebrantamiento en un momento de libertad que nos ayuda a volver a nuestro Dios misericordioso. Esta es la tarea esencial del verdadero ser: conocimiento de nuestro Dios salvador y misericordioso y de nuestra condición pecadora pero perdonada y amada como hijos de Dios.
  • La vida es una lucha para estar abiertos al llamado de Dios para vivir el verdadero ser y para rechazar el jale del falso ser. Esto es una descripción clara para nosotros de lo que significa tomar nuestra cruz y caminar con Jesús.
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-2

INTRODUCCIÓN 

Esta es la segunda de once reflexiones sobre la enseñanza de Tomás Merton sobe la dinámica del verdadero yo y el falso yo. Esta relación de conflicto, pero iluminadora, impregna la enorme cantidad de escritos sobre vida espiritual de Merton. El punto básico del conflicto es el empuje del individuo de alejarse de Dios y luego acercarse de Dios que es el último y verdadero destino. La experiencia de Merton de las consecuencias del pecado original es dura en su intensidad. Esta es la tarea del falso yo. Al mismo tiempo, el empuje del verdadero yo, el siempre presente llamado al personal y apasionado amor de Dios, es mucho más poderoso. El corazón humano es el campo de batalla de esta confrontación aparentemente sin fin.

La enseñanza de Merton sobre la dinámica del falso yo y el verdadero yo es un regalo verdaderamente maravilloso para nuestro viaje espiritual. Sin embargo, demanda de alguna comprensión básica de nuestra verdadera meta en la vida. Lo primero y principal es que debemos darnos cuenta que nuestro merecido destino es la unión con Dios. Para esclarecer esta meta, la que con frecuencia distorsionamos al hablarle al cielo, necesitamos apreciar varios puntos básicos.

  • Estamos incrustados con un feroz empuje al egoísmo y al pecado por nuestra herencia del pecado original.
  • Estamos en necesidad de una purificación y transformación para romper ataduras de nuestra condición pecaminosa.
  • El llamado del mensaje del evangelio de Jesús es un movimiento constante que nos aleja de las falacias del falso ser hacia la libertad salvadora del verdadero yo.
  • El verdadero destino de nuestra vida espiritual es abrazar esta lucha de romper las ataduras de la esclavitud del falso yo. Esto significa que nací con una máscara, cuando no que con una serie de máscaras. El movimiento hacia la verdad significa aplastar todas las máscaras y aceptar mi identidad verdadera.
  • Solamente alcanzamos la victoria final y total del verdadero yo ya sea en la contemplación o en el día de la muerte. La mayoría de las victorias positivas en nuestra vida son como mucho parciales e incompletas, en su movimiento lejos del poder del falso yo.

En muchas maneras, Merton anticipó el acercamiento de lo que es la encarnación en la espiritualidad a la que nos llamó el Concilio Vaticano II. Él enfatizó la experiencia humana como la fuente y lugar de nuestra experiencia de Dios. Él vio la voluntad de Dios en las demandas concretas de la vida diaria. Dios está buscándonos en cada circunstancia de nuestra vida. Por parte de Dios, siempre hay un llamado para amar. Puede ser en la alarma del reloj por la mañana, en la emoción de un pequeño juego de la liga, puede ser en un momento de crisis en una sala de emergencias, o en la alegría de una cena de Acción de Gracias o el dolor y al mismo tiempo alegría de un nido vacío. Dios está presente con un llamado a la vida y al amor en todo momento y circunstancia. Toda vida es gracia y una convocatoria al verdadero yo.

De acuerdo con Merton, cuando hablamos de “yo”, con frecuencia nos referimos a lo superficial, empírico y valores externos del falso yo. Todas las muchas características del falso yo son engaño porque son contingentes. Esto significa que pasarán con la muerte. Esta es una lección larga y dura de aceptar para nosotros. Un ejemplo maravilloso de esta verdad es la historia de Jesús sobre el hombre que tenía que construir graneros nuevos y así podía perseguir la libertad ilusoria de su nueva seguridad, cuando de hecho, solo le quedaban pocas horas de vida. (Lucas 16: 15-21)

Este trascendente “yo” que se fija en el lugar central en nuestra conciencia es como mucho, una máscara que disfraza el abismo entre el falso yo y el verdadero yo. Merton dice que esta decepción profundamente enraizada que impregna nuestra vida va a pasar como el humo que fluye de una chimenea.

La verdadera tarea en nuestra vida es una conciencia creciente de lo que es real. Demanda romper con la sabiduría convencional que es un singular tropiezo al poder liberador del Evangelio. Vivimos en una oscuridad que pensamos que es luz. Es un camino extenso y desafiante que lleva hacia Jesús, que es La Luz del Mundo.

Casi todo, en nuestra sociedad consumista habla de valores contrarios al mensaje de Jesús. Necesitamos aplastar la fuerza de la mentalidad que ve seguridad en nuestras posesiones, un deseo constante de parecer más joven, un empuje por una búsqueda interminable por encontrar la medicina que nos asegure la inmortalidad. La batalla del falso yo y el verdadero yo llevará a un reconocimiento de la desesperada necesidad de autoconocimiento y una transformación impresionante de conciencia que nos lleva a ver nuestra realidad a través de los ojos del evangelio.

Estos cambios abrirán la caja de Pandora para nosotros. Nuestros prejuicios arraigados profundamente saldrán a la superficie en plena luz del día para nuestra consternación. Lentamente, aprendemos que todos los ídolos no estaban limitados solamente al Antiguo Testamento. Los ídolos de nuestro autoengaño que nos hacen el centro de la realidad son muchos y siempre están presentes en nuestra vida. Ellos incluso se muestran en la “respetable” práctica de la religión. Lentamente aprendemos que nuestro viaje de fe con frecuencia es cuestión de conveniencias más que de convicción.

Romper ataduras de la sabiduría convencional de una religión cómoda, quedamos estupefactos al saber que ser “buen cristiano” es verdaderamente un camino a Jerusalén. Como los primeros discípulos, necesitaremos viajar en una fe que debe enfrentar malos entendidos, confusión y dudas. El verdadero Jesús está evolucionando de esa caricatura de Él que hemos atesorado por tanto tiempo. Nuestras muy apreciadas esperanzas y ambiciones se están desintegrando justo frente a nuestros ojos. Los preciosos deseos de respeto y reconocimiento, seguridad y aceptación, lentamente se desvanecerán de nuestras perspectivas. Empezamos a reconocer a nuestro Dios en la debilidad, en el rechazo y la devastación total del Cristo crucificado. El pasaje del falso yo al verdadero yo es realmente una experiencia aplastante.

Este pasaje es un momento de transición profunda en nuestra vida. El placer, el éxito, la salud, el dinero e incluso la vida en sí, todo toma un sentido de valores menores. Eventualmente, tenderemos que trascender el dolor, el sufrimiento y la muerte. Todo esto nos lleva a abrazar el llamado amoroso de Dios a la vida que es eterna.

Esta victoria es posible porque en lugar de las consecuencias penetrantes del pecado original, la Gracia de Dios es más poderosa, más universal y más sobrecogedora. Dios no quiere nada más que aceptemos el amor de Dios y su misericordia como el florecimiento pleno del verdadero yo.

CONCLUSIÓN
En el principio fue establecido cuán importante es entender claramente que nuestra meta final, no negociable, es la unión con Dios, un llamado que es eterno. Nuestra vida debe ser una búsqueda constante para vivir los valores de verdadera justicia, misericordia y amor. Esta es la voluntad de Dios para nosotros. Nuestro crecimiento espiritual develará la presencia de Dios en nuestras vidas diarias. Eventualmente veremos la importancia absoluta de nuestras relaciones y responsabilidades diarias. Ellas contienen el oro de la voluntad de Dios en concreto. Ellas serán una constante llamada para alejarnos del egoísmo; lejos del dominio del falso yo. Estos compromisos para con nuestro llamado diario a amar y a servir serán una invitación creciente a alejarnos de las cosas insignificantes de la vida hacia la sustancia del Evangelio. El amor y misericordia de Dios se vuelven los medios para nuestra aceptación del verdadero yo. Toda esta búsqueda por la vida y la verdad es mejorada por medio de un compromiso para una oración personal profunda.
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER-1

El Regalo de Merton que lleva a la oración personal profunda 
Hace poco, tuve la oportunidad de leer, reflexionar y orar con algunos de los maravillosos libros de Thomas Merton. Él fue definitivamente una persona prominente como erudito y como figura profética en el siglo XX en América.

La mayoría de sus escritos tienen que ver con una espiritualidad más avanzada. Yo siempre estoy en busca de reunir información para ayudar a la gente en el inicio del viaje de la oración personal profunda. Encontré dos temas que verdaderamente se ajustan al mensaje para mis blogs en las primeras etapas de la oración.

Estos dos temas son: la definición de Merton de lo que es oración y su enseñanza sobre el falso yo y el verdadero yo. En estas dos materias Merton señala hacia la importancia para alcanzar la meta final de la oración, la contemplación. Me gustaría ofrecer una serie de reflexiones sobre estas visiones tan importantes de Merton. Los dos temas de Merton son de ayuda sobresaliente en las etapas iniciales de la búsqueda por la oración personal profunda.

En un breve análisis de los dos temas, espero describir cómo ellos se conectan con algunos de los factores más significativos que ayudan al crecimiento en la oración personal profunda.

Definición de Oración de Merton

Desde el inicio de mis escritos sobre oración personal profunda, que empezó hace casi diez años, he usado la definición de Merton de lo que es oración. “Oración es un anhelo por la conciencia de la presencia de Dios, una comprensión personal de la Palabra de Dios, conocer la voluntad de Dios y tener la capacidad para escucharla y obedecerla.”

Hay algunas consecuencias inmediatas que fluyen de este acercamiento a la oración:

  1. Se centra en Dios y no en nosotros mismos.
  2. Es sobre nuestra transformación personal fluyendo de la palabra y voluntad de Dios.
  3. Se centra en el hambre de nuestro corazón por Dios más que en nuestras necesidades personales.
  4. Estas tres visiones iniciales ofrecen un gran comienzo de una espiritualidad que ayudará al crecimiento continuo en la oración que lleva a una vida enraizada en los valores del Evangelio.

El falso yo y el Verdadero yo

Merton da un tratamiento extenso a esta enseñanza fundamental sobre el viaje espiritual. La mayor parte está relacionada a la necesidad por la búsqueda de la etapa final de la oración, la contemplación. De hecho, su concepción es que el verdadero yo se alcanza verdaderamente sólo en la contemplación o en el momento de la muerte.

Creo que sus enseñanzas sobre el tema también ofrecen una gran guía y resaltan las implicaciones significativas para aquellos en las etapas iniciales del viaje de la oración.

Al tratar el falso yo, Merton empieza por señalar que somos dominados por falsos valores que ultimadamente no solo nos engañan, sino que no nos llevan a ninguna parte. Merton tiene una larga lista de adjetivos que usa en varios momentos en lugar de la palabra principal para describir falso. Estos adjetivos son: superficial, empírico, exterior, contingente, privado, sombrío, ilusorio, ficticio, humo, pequeño y externo. Todo esto contribuye a su mensaje principal, describir las consecuencias del pecado original en la experiencia humana diaria.

El verdadero yo, ofrece una meta de libertad y transformación, y en nuestra búsqueda por Dios, un regreso a la inocencia original. Sucede conforme vivimos los valores del Evangelio. Su expresión final es cuando alcanzamos nuestra meta, la unión con Dios.

A lo largo del camino, hay muchas actividades que ayudan a facilitar este movimiento de un egoísmo absorbente a caminar con Jesús. Estos elementos contribuyentes son el autoconocimiento, transformación de conciencia, desapego, eliminación de adicciones, humildad y un enfoque creciente en Jesús y su mensaje.

Todos estos son indicadores y facilitadores de la transición del falso yo hacia el verdadero yo. La oración personal profunda es central a esta actividad que es el asunto básico para la vida espiritual.

Espero que estas contribuciones positivas se materialicen para nuestra vida cristiana en la búsqueda del Evangelio en una serie de reflexiones en el blog. En particular, me gustaría conectar con muchas de las historias del evangelio, personajes y parábolas para nuestro pasaje personal del dominio de nuestro falso yo a la búsqueda dadora de vida del verdadero yo. En el proceso básicamente estamos buscando compartir la realidad de Pablo: “No vivo yo, más Cristo vive en mí.” (Gálatas 2: 20)
Compartir:

EL FALSO SER Y EL VERDADERO SER

INTRODUCCIÓN

Voy a ofrecer once reflexiones sobre la enseñanza de Tomás Merton sobre la dinámica del verdadero ser y el falso ser. Esta relación conflictiva pero iluminadora impregna la enorme cantidad de escritos sobre la vida espiritual de Merton. El punto básico del conflicto es el acercamiento y alejamiento hacia Dios por parte de la gente, pero esto es en realidad el verdadero y último destino de las personas. La exposición de Merton de las consecuencias del pecado original es despiadada en su intensidad. Esta es la tarea del falso ser. De vez en cuando asoma el verdadero ser, el siempre presente llamado al apasionado y personal amor de Dios, es aún más poderoso. El corazón humano es el campo de batalla de esta aparente confrontación eterna. Merton retrata el verdadero ser como una invitación siempre presente a un glorioso futuro que nunca es alcanzado con la excepción de una purificación efectiva de contemplación o la experiencia de la muerte. Sin embargo, es una fuerza dirigente en el esfuerzo humano para buscar a Dios.

Esta atracción poderosa del verdadero ser nos llama a las profundidades de nuestro ser donde habita Dios. Esta es la base de la vida cristiana. Abrazar verdaderamente al verdadero ser en Dios, uno tiene que abandonarse y darse a los demás en amor. Esto es casi siempre un esfuerzo parcial e incompleto para la mayoría de nosotros. La lucha del verdadero ser con el falso ser es siempre una experiencia que nos llama hacia un nuevo futuro. La gracia para nosotros está en la aparente lucha sin fin para elegir al verdadero ser y abandonar la súplica del falso ser que pide indulgencia, superación personal y glorificación de nuestra esclavitud a la egocentricidad. Esta es la batalla de la vida espiritual. Esta es la liberación de la aflicción de nuestro ensimismamiento para ser libres para caminar con Jesús.

El acercamiento de Merton a la espiritualidad es muy humano y con los pies sobre la tierra. Para Merton la verdadera relevancia de la dinámica del verdadero ser y el falso ser fluye de una espiritualidad auténtica que afecta cada nivel de la vida. Responde a la vida como es experimentada por la gente normal. En contraste, las espiritualidades más distorsionadas usualmente terminan en fanatismo o elitismo más alejados de la experiencia de la mayoría de individuos.
Compartir: