Las enseñanzas de Tomas Merton sobre el verdadero ser y el falso ser son de mucha ayuda en la comprensión de la vida espiritual. Estas ofrecen grandes visiones sobre cómo experimentamos a Dios. Estas visiones son evidentes en las historias y en las parábolas de los evangelios.
Es claro que Jesús es la expresión perfecta del verdadero ser, una total y completa entrega a la voluntad de Dios. La Santa Madre fue protegida del falso ser en su inmaculada concepción.
Otros individuos mencionados en los evangelios nos ofrecen la oportunidad de ver el conflicto básico del bien y el mal, la cizaña y el trigo tienen lugar en muchas y diferentes maneras.
Tenemos expresiones muy positivas sobre el verdadero ser en El Buen Samaritano y en el Padre de los dos hijos problemáticos. Tenemos momentos de elección significativa para el verdadero ser en las personas de la viuda y su generoso ofrecimiento (Lucas 21: 1-4) en Zaqueo (Lucas 19: 1-10) en la mujer gentil (Mateo 15: 21-28) y su fe y determinación al desafiar a Jesús por la liberación de su hija. Luego está la mujer con 12 años de hemorragia (Mateo 9: 20-22), el leproso agradecido (Lucas 17: 11-17) y muchos otros individuos que se volvieron a Jesús por sanación y muchos ejemplos más. Todos estos individuos ofrecen un ejemplo claro del vaivén del verdadero ser. No cabe duda, todos ellos compartieron en el tiempo normal de vida, la lucha entre el verdadero ser y el falso ser que prevalece en el joven rico (Mateo 19: 16-25), los dos hijos en la parábola (Lucas 15: 11-32), los personajes negativos en la mayoría de las parábolas, y especialmente, en los líderes de los judíos que manipularon las circunstancias que llevaron a la pasión y muerte.
Luego tenemos la historia de los apóstoles que desplegaron una genuina y reveladora lucha con ambivalencia. Ellos revelan un corazón en la lucha fundamental para hacer una elección definitiva por Jesús. Su experiencia con el Jesús “hacedor de milagros” fue una opción fácil. Conforme la amenazadora oscuridad del camino a Jerusalén se levantó al frente y al centro, ellos estuvieron envueltos en dudas y confusión. El giro radical de los eventos fue aterrorizante y extremadamente perturbador.
Pedro ofrece un verdadero tesoro de visiones para esta oleada entre el si y el no a Jesús, entre el verdadero ser y el falso ser. En la descripción que se hace de Pedro en los evangelios tenemos un despliegue glorioso de nuestra batalla con el jale de la gracia y el amor de Dios en el verdadero ser, siempre en tensión con la dejadez del corazón en la muy humana respuesta de “todavía no Señor” Esta es la frase más amada del falso ser.
Uno de los primeros encuentros con Pedro en la poderosa declaración “Aléjate de mí, Señor porque soy un pecador.” (Lucas 5: 8) incluso, es la primera de muchas contradicciones. Él da la vuelta y deja su bote, sus redes y “todo” para seguir a Jesús. Después de presenciar la multiplicación de los pescados y los panes y muchos otros milagros, tenemos una demostración clara de la ambivalencia de Pedro. Mientras caminaba sobre el agua hacia Jesús, él se rinde ante el temor y empieza a hundirse y es salvado por Jesús (Mateo 14: 28-30)
En el magnifico capítulo 6 de Juan sobre la eucaristía, tenemos otro ejemplo de fe de Pedro. Él declaró, “¿Señor a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna, nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios.” (Juan 6: 68-69)
Luego tenemos el camino a Jerusalén en la sección de Marcos que es un retrato lo más claro posible de la indecisión de Pedro y los otros apóstoles para pasar del verdadero ser a la oscuridad del falso ser (Marcos 8: 22; 10: 52)
Después, en la última cena, tenemos a Pedro rechazando el lavado de sus pies sólo para pedir que se le lave todo el cuerpo para aceptar la invitación de Jesús del lavado simbólico. Esto es seguido por unas declaraciones verdaderamente contradictorias “Maestro, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daría mi vida por ti.” (Juan 13: 37) unas horas más tarde tenemos la negación de Pedro: ¿tú no eres uno de sus discípulos? Él lo negó y dijo “No lo soy” (Juan 18: 25)
Después tenemos las historias de la resurrección. Estas muestran el viaje lejos de las conmovedoras incongruencias de los días finales, e incluido el Calvario. El Pedro de Los Hechos de los Apóstoles es el Pedro dominado por el verdadero ser. Aquí tenemos el retrato de una persona apasionadamente comprometida para caminar con Jesús en servicio y amor. Ultimadamente, él entregó su vida generosamente testificando a Cristo Jesús.
CONCLUSIÓN
Estos ejemplos del Nuevo Testamento tienen un gran mensaje para nosotros en nuestra peregrinación hacia Dios. Primero y principal, el mensaje de Jesús viene a nosotros en etapas durante nuestra vida.
Nuestro viaje no es derecho hacia adelante, nuestra liberación de la ambivalencia del falso ser es un movimiento de adelantar y atrasar hasta el final. Es normal pensar que estamos seguros y comprometidos con Jesús. En realidad, sin embargo, nuestro corazón, con mucha frecuencia está dominado por valores falsos y escondidos de sabiduría convencional.
- Nosotros solamente experimentamos el mensaje y llamada de Jesús en etapas. Pensamos que lo tenemos. Entonces experimentamos un encuentro fresco llamándonos hacia adelante hacia nuevos horizontes de vida y luz.
- Solamente alcanzamos el poder total del verdadero ser en la contemplación o en la muerte. Para la mayoría de nuestra vida, vivimos con la lucha entre el bien y el mal en los símbolos del verdadero ser y el falso ser.
- Humildad, nuestra aceptación de la verdad de nuestra condición humana, nos ayudará gradualmente a ver lo destructivo de las consecuencias del pecado original. La conciencia de nuestra pecaminosidad y quebrantamiento en un momento de libertad que nos ayuda a volver a nuestro Dios misericordioso. Esta es la tarea esencial del verdadero ser: conocimiento de nuestro Dios salvador y misericordioso y de nuestra condición pecadora pero perdonada y amada como hijos de Dios.
- La vida es una lucha para estar abiertos al llamado de Dios para vivir el verdadero ser y para rechazar el jale del falso ser. Esto es una descripción clara para nosotros de lo que significa tomar nuestra cruz y caminar con Jesús.

