El Regalo de Merton que lleva a la oración personal profunda
Hace poco, tuve la oportunidad de leer, reflexionar y orar con algunos de los maravillosos libros de Thomas Merton. Él fue definitivamente una persona prominente como erudito y como figura profética en el siglo XX en América.
La mayoría de sus escritos tienen que ver con una espiritualidad más avanzada. Yo siempre estoy en busca de reunir información para ayudar a la gente en el inicio del viaje de la oración personal profunda. Encontré dos temas que verdaderamente se ajustan al mensaje para mis blogs en las primeras etapas de la oración.
Estos dos temas son: la definición de Merton de lo que es oración y su enseñanza sobre el falso yo y el verdadero yo. En estas dos materias Merton señala hacia la importancia para alcanzar la meta final de la oración, la contemplación. Me gustaría ofrecer una serie de reflexiones sobre estas visiones tan importantes de Merton. Los dos temas de Merton son de ayuda sobresaliente en las etapas iniciales de la búsqueda por la oración personal profunda.
En un breve análisis de los dos temas, espero describir cómo ellos se conectan con algunos de los factores más significativos que ayudan al crecimiento en la oración personal profunda.
Definición de Oración de Merton
Desde el inicio de mis escritos sobre oración personal profunda, que empezó hace casi diez años, he usado la definición de Merton de lo que es oración. “Oración es un anhelo por la conciencia de la presencia de Dios, una comprensión personal de la Palabra de Dios, conocer la voluntad de Dios y tener la capacidad para escucharla y obedecerla.”
Hay algunas consecuencias inmediatas que fluyen de este acercamiento a la oración:
Merton da un tratamiento extenso a esta enseñanza fundamental sobre el viaje espiritual. La mayor parte está relacionada a la necesidad por la búsqueda de la etapa final de la oración, la contemplación. De hecho, su concepción es que el verdadero yo se alcanza verdaderamente sólo en la contemplación o en el momento de la muerte.
Creo que sus enseñanzas sobre el tema también ofrecen una gran guía y resaltan las implicaciones significativas para aquellos en las etapas iniciales del viaje de la oración.
Al tratar el falso yo, Merton empieza por señalar que somos dominados por falsos valores que ultimadamente no solo nos engañan, sino que no nos llevan a ninguna parte. Merton tiene una larga lista de adjetivos que usa en varios momentos en lugar de la palabra principal para describir falso. Estos adjetivos son: superficial, empírico, exterior, contingente, privado, sombrío, ilusorio, ficticio, humo, pequeño y externo. Todo esto contribuye a su mensaje principal, describir las consecuencias del pecado original en la experiencia humana diaria.
El verdadero yo, ofrece una meta de libertad y transformación, y en nuestra búsqueda por Dios, un regreso a la inocencia original. Sucede conforme vivimos los valores del Evangelio. Su expresión final es cuando alcanzamos nuestra meta, la unión con Dios.
A lo largo del camino, hay muchas actividades que ayudan a facilitar este movimiento de un egoísmo absorbente a caminar con Jesús. Estos elementos contribuyentes son el autoconocimiento, transformación de conciencia, desapego, eliminación de adicciones, humildad y un enfoque creciente en Jesús y su mensaje.
Todos estos son indicadores y facilitadores de la transición del falso yo hacia el verdadero yo. La oración personal profunda es central a esta actividad que es el asunto básico para la vida espiritual.
Espero que estas contribuciones positivas se materialicen para nuestra vida cristiana en la búsqueda del Evangelio en una serie de reflexiones en el blog. En particular, me gustaría conectar con muchas de las historias del evangelio, personajes y parábolas para nuestro pasaje personal del dominio de nuestro falso yo a la búsqueda dadora de vida del verdadero yo. En el proceso básicamente estamos buscando compartir la realidad de Pablo: “No vivo yo, más Cristo vive en mí.” (Gálatas 2: 20)
La mayoría de sus escritos tienen que ver con una espiritualidad más avanzada. Yo siempre estoy en busca de reunir información para ayudar a la gente en el inicio del viaje de la oración personal profunda. Encontré dos temas que verdaderamente se ajustan al mensaje para mis blogs en las primeras etapas de la oración.
Estos dos temas son: la definición de Merton de lo que es oración y su enseñanza sobre el falso yo y el verdadero yo. En estas dos materias Merton señala hacia la importancia para alcanzar la meta final de la oración, la contemplación. Me gustaría ofrecer una serie de reflexiones sobre estas visiones tan importantes de Merton. Los dos temas de Merton son de ayuda sobresaliente en las etapas iniciales de la búsqueda por la oración personal profunda.
En un breve análisis de los dos temas, espero describir cómo ellos se conectan con algunos de los factores más significativos que ayudan al crecimiento en la oración personal profunda.
Definición de Oración de Merton
Desde el inicio de mis escritos sobre oración personal profunda, que empezó hace casi diez años, he usado la definición de Merton de lo que es oración. “Oración es un anhelo por la conciencia de la presencia de Dios, una comprensión personal de la Palabra de Dios, conocer la voluntad de Dios y tener la capacidad para escucharla y obedecerla.”
Hay algunas consecuencias inmediatas que fluyen de este acercamiento a la oración:
- Se centra en Dios y no en nosotros mismos.
- Es sobre nuestra transformación personal fluyendo de la palabra y voluntad de Dios.
- Se centra en el hambre de nuestro corazón por Dios más que en nuestras necesidades personales.
- Estas tres visiones iniciales ofrecen un gran comienzo de una espiritualidad que ayudará al crecimiento continuo en la oración que lleva a una vida enraizada en los valores del Evangelio.
El falso yo y el Verdadero yo
Merton da un tratamiento extenso a esta enseñanza fundamental sobre el viaje espiritual. La mayor parte está relacionada a la necesidad por la búsqueda de la etapa final de la oración, la contemplación. De hecho, su concepción es que el verdadero yo se alcanza verdaderamente sólo en la contemplación o en el momento de la muerte.
Creo que sus enseñanzas sobre el tema también ofrecen una gran guía y resaltan las implicaciones significativas para aquellos en las etapas iniciales del viaje de la oración.
Al tratar el falso yo, Merton empieza por señalar que somos dominados por falsos valores que ultimadamente no solo nos engañan, sino que no nos llevan a ninguna parte. Merton tiene una larga lista de adjetivos que usa en varios momentos en lugar de la palabra principal para describir falso. Estos adjetivos son: superficial, empírico, exterior, contingente, privado, sombrío, ilusorio, ficticio, humo, pequeño y externo. Todo esto contribuye a su mensaje principal, describir las consecuencias del pecado original en la experiencia humana diaria.
El verdadero yo, ofrece una meta de libertad y transformación, y en nuestra búsqueda por Dios, un regreso a la inocencia original. Sucede conforme vivimos los valores del Evangelio. Su expresión final es cuando alcanzamos nuestra meta, la unión con Dios.
A lo largo del camino, hay muchas actividades que ayudan a facilitar este movimiento de un egoísmo absorbente a caminar con Jesús. Estos elementos contribuyentes son el autoconocimiento, transformación de conciencia, desapego, eliminación de adicciones, humildad y un enfoque creciente en Jesús y su mensaje.
Todos estos son indicadores y facilitadores de la transición del falso yo hacia el verdadero yo. La oración personal profunda es central a esta actividad que es el asunto básico para la vida espiritual.
Espero que estas contribuciones positivas se materialicen para nuestra vida cristiana en la búsqueda del Evangelio en una serie de reflexiones en el blog. En particular, me gustaría conectar con muchas de las historias del evangelio, personajes y parábolas para nuestro pasaje personal del dominio de nuestro falso yo a la búsqueda dadora de vida del verdadero yo. En el proceso básicamente estamos buscando compartir la realidad de Pablo: “No vivo yo, más Cristo vive en mí.” (Gálatas 2: 20)

