Mostrando las entradas con la etiqueta SANTA-TERESA-DE-ÁVILA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta SANTA-TERESA-DE-ÁVILA. Mostrar todas las entradas

SANTA TERESA DE ÁVILA, ORACIÓN Y EL LLAMADO DEL EVANGELIO -5

Teresa de Ávila en la oración
la visión fundamental de Teresa es sencilla pero maravillosamente revolucionaria. Ella entendió su persona en relación a Dios. Dios es el Creador. La fuente de compasión, misericordia y amor sin límites o condiciones. Dios nos está llamando a la vida del misterio del amor y el mar de misericordia. Teresa fue la criatura, pecadora pero amada y perdonada con misericordia y compasión penetrando y blanqueando toda su vida.

Su meta era clara como el cristal. Era un movimiento para ser uno con Dios, a pesar de su condición pecadora. Su oración personal profunda le permitió experimentar a Dios como la medida de la realidad, más que sus necesidades personales y ventajas de una vida centrada en sí misma.

El pecado del que Teresa está hablando no es una actividad sencillamente inmoral. Es la distorsión básica del corazón: elegir criaturas sobre Dios, elegir los dioses menores antes que al verdadero Dios. Teresa estaba preocupada de cómo nosotros relacionamos todas las cosas y personas. Todas las relaciones necesitan estar enraizadas y dirigidas hacia nuestra búsqueda de Dios. De otra forma, estamos viviendo una mentira.
 
Todo esto encontró expresión en lo que estaba transpirando en su experiencia diaria. Su enseñanza sobre la oración vino de este encuentro dinámico entre su aceptación de su condición quebrantada y el sobrecogedor obsequio de la misericordia de Dios.

Mientras que Teresa nunca se cansó de enfatizar la importancia de la oración, ella lo balancea con frecuencia con un mensaje de la importancia del servicio y presencia a las muchas demandas de la vida. Ella siempre vio a Cristo en las necesidades de sus vecinos. Ella insistía en que nosotros servimos a Cristo al conocer las necesidades de todos tales como: “Cuidar al enfermo, ayudar con las tareas del hogar, trabajar en las tareas más humildes ya que todas son formas de servir al invitado que viene a estar con nosotros” (Camino de la perfección, 17: 6)

Aquí esta una lista de sus visiones más importantes sobre la oración:

  • El auto conocimiento le permitió verse a sí misma en relación a Dios como el Creador y alejarse de la decepción del auto centrismo.
  • Ella vio la vida como la gran gracia porque está impregnada con la posibilidad de un nuevo amor y libertad conforme uno se mueve al verdadero centro en el “da y toma” de la experiencia diaria.
  • Ella entendió la necesidad de aceptar la realidad como es y no como algo que podamos controlar. Al aceptar la realidad, estamos abiertos al impulso del llamado de Dios, aun si parece contrario a nuestros planes e intereses
  • Ella vio sus problemas y dificultades como oportunidades reales. Ellos fueron fuentes de libertad en su búsqueda de Dios aun cuando parecían un conflicto con sus metas personales, deseos y cosas de interés propio.
  • Ella supo interpretar la realidad en la medida de cuanto la acercaba a Dios y no como una fuente de su comodidad, prestigio y poder. Esto es lo que ella quiere decir con “ser realista”

Para Teresa, la oración es un regalo muy singular que nos ayuda a ver y abrazar el llamado de Dios al misterio que es Dios. La oración es un medio para un fin. La meta real es encontrar y amar a Dios en nuestra experiencia de vida. El programa de Teresa de la humildad, desapego y amor por nuestros hermanos y hermanas es el modo de sobrellevar el desastre interno y el desorden, las consecuencias del pecado, dentro de nosotros. Estos disturbios internos son obstáculos dominantes para la oración. Ellos son el producto de un corazón dividido impulsándonos en muchas direcciones. Cuando no oramos regularmente con profundidad, hacemos un corto circuito en la búsqueda para entrar al misterio del amor y la misericordia que es Dios.

Teresa y la comunidad
Me gustaría considerar el mensaje de Teresa sobre la comunidad reflexionando en dos reuniones muy ordinarias. La primera es la cena del Día de Acción de Gracias. La segunda es una reunión en la iglesia para planear la liturgia. La elección de estas dos reuniones es arbitraria. Podría ser cualquier clase de reunión donde la gente comparte valores y apoyo.

La experiencia nos dice que estas dos reuniones tienen muchas posibilidades, desde la verdadera experiencia profunda de la comunión hasta los destructivos conflictos con todas las variaciones que hay entre ellas.

El mensaje de Teresa sobre el auto conocimiento y la caridad ofrece algunas visiones que son genuinamente de ayuda.
 
En las primeras tres moradas del Castillo Interior hay un crecimiento progresivo en las primeras etapas del autoconocimiento. De hecho, este periodo de crecimiento cubre un largo trecho de auto conciencia. Todo el crecimiento es principalmente el producto del esfuerzo personal. De hecho, es básicamente ego céntrico y no centrado en Dios. Sin embargo, como Teresa lo explica en la tercera morada, hay una madurez creciente al aceptar nuestra pecaminosidad personal.

Con el cambio hacia la cuarta morada y las que siguen con la experiencia creciente de la contemplación, Dios está involucrado progresivamente. La luz de la presencia divina produce un cambio intensamente transformativo que culmina en la boda espiritual en la séptima morada.

La pregunta obvia, es ¿Qué tiene que ver todo esto con nuestras dos reuniones? La respuesta es el egoísmo humano y cómo evitar sus consecuencias dañinas. Los conflictos que surgen con casi siempre el resultado de una agenda profundamente personal que está ciega a otro punto de vista. Esto viene de una falta de autoconocimiento.

Conforme progresamos en el viaje espiritual, el desarrollo en el autoconocimiento traerá una luz interna siempre más poderosa a la situación. Lo que una vez fue una vista agriamente divisiva del problema ahora se abre a muchas opciones razonables. Es el regalo de la sabiduría que guía la discusión lejos del conflicto y va hacia una búsqueda razonable y caritativa por reconciliación y resolución. La fuerza de la sanación y la construcción de puentes surge de la sabiduría que disfruta el don de Dios del autoconocimiento profundo y la caridad que va más allá del auto interés hacia el interés de los demás y de la comunidad. Ellos traen la luz del amor y la verdad al dialogo.

Cuando es necesario, ellos son los primeros en perdonar y pedir paciencia y entendimiento para todos los miembros del grupo. Su meta es un amor sanador y no una agenda perfeccionista.
Teresa tiene una bella enseñanza que despliega la realidad sanadora:

“pero el sendero seguro para el alma que practica la oración no será molestar sobre cualquier cosa o a alguien y poner atención a sí mismo y en complacer a Dios… Inclinémonos siempre en ver las virtudes y las cosas buenas que vemos en los demás y cubramos sus defectos con nuestros propios grandes pecados. Esta es una manera de actuar que, aunque no podamos hacerla con perfección en el acto, gradualmente gana para nosotros una gran virtud que es: considerar a todos los demás mejores que nosotros mismos. De esta manera con la ayuda de Dios uno empieza a adquirir esta virtud; ya que es necesaria en todas las cosas; y cuando falta, todos nuestros esfuerzos son inútiles.” (Vida, 13:12)

Conclusión
La plegaria de Teresa por el autoconocimiento, que siempre está conectado a la humildad, sostiene el regalo de una paz y transformación verdaderas. Cualquier familia, grupo pequeño, lugar de trabajo, el salón de una facultad o incluso una comunidad más grande o vecindario será bendecido con la sabiduría comunal emergiendo de los individuos iluminados. Esto es el centro del mensaje de Teresa de romper la discordia tan común para cualquier forma de comunidad. Es la sabiduría de la humildad trayendo el mensaje del evangelio a la realidad de nuestras vidas quebrantadas y nuestro mundo quebrantado. Es siempre la cruz de nuestra muerte al egoísmo que lleva a la resurrección de la nueva vida.
Compartir:

SANTA TERESA DE ÁVILA, ORACIÓN Y EL LLAMADO DEL EVANGELIO -4


Teresa de Ávila y la importancia del auto conocimiento

En la sección especial de la oración de las cuatro fuentes en el libro de su Vida, Teresa tiene una cita que es muy enriquecedora sobre el auto conocimiento:

“Este sendero del auto conocimiento nunca debe ser abandonado, ni hay en este viaje un alma tan gigante que no tenga necesidad de regresar con frecuencia a la etapa de un niño…junto a este sendero de oración, auto conocimiento y el pensamiento de los pecados de uno es el pan con el que todo paladar debe ser alimentado.” (Vida, capítulo 13: 15)

EL CREADOR AMOROSO Y MISERICORDIOSO Y LAS CRIATURAS AMADAS Y PERDONADAS

Teresa identificó dos elementos como la base de su espiritualidad. El primero fue su pecaminosidad. A través del auto conocimiento, ella lentamente aceptó los límites de su habilidad para romper las ataduras de su quebrantamiento. A través de la luz creciente de la presencia de Dios dentro de ella, y verdaderamente se vio a sí misma como una pecadora de clase mundial. Esta es una de las grandes ironías de la vida espiritual. Entre más crecemos en amor con Dios, más nos damos cuenta de nuestra pecaminosidad personal. Su sentido del pecado se centró en el tiempo desperdiciado de muchas maneras que la mantuvieron alejada de amar a Jesús.

Segundo, ella se dio cuenta que era amada y perdonada a pesar de su condición profundamente defectuosa. Esto es por lo que Teresa abrazó el auto conocimiento con tanta estima. El sendero del auto conocimiento abrió a Teresa gradualmente a la grandeza de Dios y a su total dependencia de Dios. Ella fue la criatura envuelta en pecado. Sin embargo, experimentó por sí misma como era amada y perdonada como una hija de Dios. Su conciencia siempre expansiva de su persona como criatura pecadora le permitió darse cuenta que vivía en un mar de misericordia. El auto conocimiento fue un componente crítico de la comprensión fundamental de Teresa de su realidad como pecadora amada y perdonada. Esta experiencia motivó a Teresa a colocar a Dios como el centro amoroso y misericordioso de su realidad. Al mismo tiempo, su auto importancia disminuyó constantemente, conforme su amor por Dios y por su prójimo se intensificaba.

AUTO CONOCIMIENTO: CLAVE PARA EL VIAJE ESPIRITUAL

El auto conocimiento demanda una búsqueda incesante por una conciencia más profunda y más extensa de nuestra realidad personal. Las demandas y beneficios del auto conocimiento nunca serán exhaustos en esta vida. Aprender lo que verdaderamente sucede dentro de nosotros es una tarea que nunca se completa. Una manera de dar un vistazo dentro de la búsqueda del auto conocimiento es ver el conflicto en nuestras vidas como una lucha entre el falso ser y el verdadero ser. Como una lucha entre la gracia y el pecado.

El falso ser involucra capa tras capa de auto decepción, falacias y un sentido de auto grandeza que nos coloca en el centro de nuestra conciencia. Tenemos la tendencia de volvernos ciegos a nuestras faltas y fallas, y lo más importante, ciegos a la presencia de Dios y al verdadero centro de nuestro ser. Nosotros enfatizamos los errores o faltas de los demás. Jesús lo dejó siempre muy claro cuando señaló nuestra inhabilidad para ver la viga en nuestro ojo, pero siendo totalmente conscientes de la pelusa en el ojo ajeno (Mateo 7: 3) La auto rectitud domina nuestra visión del mundo. Conforme nos volvemos conscientes de los falsos valores que fluyen de nuestro fragmentado corazón, nos encontramos enfrentando una bifurcación en el camino.

Tenemos una elección de vida o muerte. Elegimos la muerte cuando nos doblegamos ante los clamores del falso ser por más atención. Elegimos la vida cuando abrimos nuestro ser a la misericordia de Dios que nos dirige hacia el verdadero ser. En el centro de esta decisión se encuentra el siempre perenne desafío de conocernos a nosotros mismos.

Teresa de Ávila fue inflexible al declarar la importancia del auto conocimiento como la avenida especial hacia Dios en el centro de nuestro ser. En una de sus muchas declaraciones sobre auto conocimiento ella dijo:

“Ahora bien, sería tonto pensar que entraremos al cielo sin entrar en nosotros mismos, reflexionando sobre nuestra miseria y lo que le debemos a Dios y rogando siempre por Su misericordia.” (Castillo Interior 2.1.11)

Muchos de los mandatos del evangelio son una expresión de esta práctica de dejar el auto centrismo del falso ser y movernos al verdadero ser que está buscando a Dios en nuestro centro. En Marcos leemos: “Si uno de ustedes quiere ser el primero, debe ponerse al último.” (Marcos 9: 35) Mateo nos dice: “Cualquiera que busque salvar su vida la perderá, y cualquiera que pierda su vida por mi causa la salvará.” (Mateo 10: 39) Otra vez, Juan dice: “Si el grano de trigo no cae en el suelo y muere, permanece como un grano, pero si muere dará mucho fruto.” (Juan 12: 24)

Finalmente, Mateo agrega: “Cualquiera que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16: 24) Los evangelios contienen numerosas declaraciones con el mismo mensaje. Fundamental a todas estas enseñanzas de Jesús es el tesoro de conocernos a nosotros mismos en relación a Dios. Esto es el auto conocimiento.

LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN

La oración se vuelve una fuerza energizante en el pasaje a este auto conocimiento dador de vida. La oración es una invitación para redirigir nuestras vidas. El encuentro con la palabra de Dios y con la voluntad de Dios en la oración personal profunda es nuestro boleto hacia nuestro verdadero destino en el centro donde Dios nos espera. Una reflexión significativa y la oración nos dirigen hacia la luz de las escrituras que con frecuencia abren nuevos horizontes en nuestra conciencia normal. Esto libera el camino hacia un auto conocimiento más profundo.

Esta nueva madurez espiritual nos lleva a nuevas maneras de aceptar a los demás. Nuestras relaciones y responsabilidades se salen del estrecho mundo de la preocupación por uno mismo. Ellas crecen en una estancia más espaciosa de apertura, aceptación y servicio por los demás.

Para Teresa, la oración fue la respuesta a casi todos los problemas. Sin embargo, ella tenía una noción expansiva de la oración. Tuvo lugar en el contexto de la relación entre Dios en el centro, nuestra persona y nuestra experiencia de vida. En la interacción de estos elementos en oración, el auto conocimiento tiene un papel esencial. El misterio de Dios se despliega en la dinámica de la oración de la persona y su experiencia de vida. La auto comprensión junta este proceso. El movimiento, en la aceptación de la realidad del lugar de Dios en nuestro lugar, trae la misericordia de Dios al frente. Esto es lo que la vida espiritual espera lograr. Conforme avanzó en auto conocimiento, la gran Santa Carmelita se convenció más de su a menudo repetida creencia: “Mi vida es la historia de la misericordia de Dios.”
Compartir:

SANTA TERESA DE ÁVILA, ORACIÓN Y EL LLAMADO DEL EVANGELIO -3



Teresa y la humanidad de Cristo 
Parte II


Devoción a la Pasión

En respuesta a su error sobre la importancia de la humanidad de Cristo, Teresa pronto se movió a un gran amor por la Pasión y muerte de Cristo.
Para Teresa, este énfasis en el sufrimiento y muerte de Jesús le dio un ancla para abrazar las dimensiones más profundas de la vida espiritual. Le permitió estar más conectada y más comprometida con su experiencia humana diaria.
 
Aquí hay una serie de citas de la santa madre que iluminan las etapas de su crecimiento en su devoción por la pasión.
 
“Yo podría solamente pensar sobre Cristo como fue Él como hombre…el alma puede situarse por sí misma en la presencia de Cristo y crecer acostumbrada a ser inflamada en amor por su sagrada humanidad…esta es una forma excelente de hacer progreso, en un tiempo muy corto.” (Vida, cap. 9: 6; cap. 12: 2; cap. 13: 22)

Teresa entendió que el movimiento en toda la vida de Jesús fue una fidelidad para caminar el camino a Jerusalén. Teresa reconoció que, en su pasión y muerte, Jesús abrazó todo el sufrimiento de la humanidad y experiencia del mal. Jesús no solamente escuchó el llanto de los pobres y el grito de la tierra; Jesús entró en esta agonía de todo corazón. Es en el quebranto de corazón, la burla y el rechazo y la corona y los clavos, que Jesús se volvió nuestro grito por justicia, por paz, por sanación y reconciliación.
En su devoción a la pasión, Teresa estuvo más conectada a la vida que los encabezados de hoy. El sufrimiento y muerte de Jesús siempre será la expresión más clara de compromiso y discipulado. No hay unión más concreta para nuestro mundo quebrantado y nuestras vidas quebrantadas que Cristo crucificado. Teresa entendió que caminar con Jesús siempre debe movernos con la cruz a cuestas en el camino a la gloria de la resurrección.

La importancia de la humildad
Es en esta etapa de desarrollo, que la genuina devoción por la pasión y muerte de Cristo, que Teresa regresa a una de sus enseñanzas más consistentes. “Desde que este edificio es construido enteramente sobre la humildad, más cerca está uno de Dios, entre más progreso hay debe ser en esta virtud; y si no hay progreso en la humildad, todo va a ser arruinado.” (Vida cap. 12: 4)

Aun cuando estamos haciendo progreso real, eventualmente enfrentaremos el desafío del compromiso. Esta es la maniobra desesperada del ego para mantener el control. Somos dirigidos persistentemente a buscar un espacio entre el coste de las demandas del evangelio y la comodidad del mundo. Nosotros sutilmente creamos nuestro propio evangelio y hacemos a Jesús a nuestra imagen. Esto produce la pesada carga de la mediocridad. Este ha sido un elemento verdaderamente destructivo a través de la historia cristiana.

Deberíamos permitir que el ejemplo de Pedro nos anime en esta lucha que es la maldición humana de la ambivalencia. A pesar de la falla total de Pedro en los tres rechazos, Jesús no se cansó de él. Es lo mismo para nosotros. Él siempre nos está llamando a la vida. Cada crisis manifiesta una visión más profunda en nuestra debilidad y en la magnitud del amor misericordioso de Dios revelado en Cristo crucificado y resucitado.
 
Los cuatro evangelios, en toda su diversidad, finalmente nos trae un panorama de Jesús que es un espejo para nosotros. Miramos a Jesús y vemos lo que es más auténtico en nosotros. Somos hijos de Dios, amados y perdonados. En su exhortación, La Alegría del Evangelio, el Papa Francisco describe la alegría y la belleza de descubrir nuestro verdadero ser cuando respondemos al llamado de Jesús.

“El Señor no se decepciona de aquellos que toman el riesgo; cuando sea que demos un paso hacia Jesús, nos damos cuenta que Él ya está ahí, esperando por nosotros con los brazos abiertos. Ahora es momento de decirle a Jesús, “Señor, he permitido ser engañado, de mil maneras he despreciado tu amor, sin embargo, aquí estoy una vez más, para renovar mi pacto contigo. Te necesito. Sálvame una vez más, Señor. Tómame una vez más en tu abrazo redentor.” (La Alegría del Evangelio # 3)
Compartir:

SANTA TERESA DE ÁVILA, ORACIÓN Y EL LLAMADO DEL EVANGELIO -2

Teresa y la humanidad de Cristo 

Parte 1

Una de las grandes bendiciones de la espiritualidad de hoy es la rica y desafiante enseñanza del Concilio Vaticano II. Es el esfuerzo constante para traer a Jesús de regreso al centro de nuestra búsqueda de Dios. Esta ventura de entrar en Cristo siempre ha sido un elemento de cada auténtica renovación en nuestra larga y variada historia cristiana.

Teresa dice que uno de sus errores más grandes fue pensar que la reflexión y la conciencia sobre la humanidad de Cristo era solo para principiantes. Ella logró entender la centralidad del papel de Jesús y se arrepintió profundamente de su error. Después de todo, ella siempre puso a Jesús en el centro de su oración personal y sus enseñanzas y escritos, no importa cuán avanzado fuera su desarrollo espiritual.

En el libro de su Vida, hay capítulos especiales, del once al veintidós, en las cuatro etapas de la oración. Aquí, ella tiene un mensaje especial sobre la importancia de enfocarse en la humanidad de Cristo.

“El alma puede situarse por sí sola en la presencia de Cristo y crecer acostumbrada a ser inflamada con amor por Su sagrada humanidad. Puede mantenerlo a Él siempre presente y hablar con Él pidiendo por sus necesidades y quejarse por su trabajo, siendo agradable con Él en sus alegrías y no olvidarlo por ellos, tratando de hablar con Él no por medio de oraciones escritas sino con palabras conforme a los deseos y necesidades” (Vida capítulo 12: 2)

Teresa tiene estos tipos de declaraciones sobre la sagrada humanidad en todos sus escritos. Ella siempre realza la necesidad por el encuentro con Cristo como una parte esencial de nuestra búsqueda por nuestro verdadero ser y por Dios.

Aquí hay una declaración de Juan de la Cruz que es especialmente de apoyo de las enseñanzas de Teresa sobre la sagrada humanidad. Describe la necesidad de los principiantes para encontrar al Jesús de los evangelios.

“primereo, tiene un deseo habitual por imitar a Cristo en todas sus andanzas al traer su vida en conformidad con la de Él. Luego tiene que estudiar Su vida para saber cómo imitarlo y comportarse en todos los eventos como Él lo haría.”

Teresa encontró la humanidad de Jesús verdaderamente de mucha ayuda para desarrollar un acercamiento balanceado a la contemplación y a toda su espiritualidad. Jesús era el centro de su vida y su oración. Los evangelios fueron la fuente primaria de su oración. Ella estaba continuamente proclamando a toda urgencia ser amigos de Jesús y amantes de Cristo.

Este compromiso con Cristo siempre involucrará la cruz. “Ya sea en el inicio, en el medio o al final, todos tienen sus cruces aun cuando estas cruces sean diferentes. Para todos los que siguen a Cristo, si no se quieren perder, deben caminar en este sendero que Él pisó.” (Vida 11: 5)

Teresa sabía que sólo en el Jesús de los evangelios podemos encontrar rectitud genuina en nuestra fe cristiana. Cada era debe enfrentar decepciones e imperfecciones culturales que nos impulsan a una ruta más fácil. Ya sea la búsqueda por la verdadera caridad fraternal o la oración honesta, las demandas de la justicia o nuestro apego a las posesiones, el poder del ego está constantemente atacando nuestro compromiso con el evangelio como un cáncer. Se está comiendo la verdad del evangelio. Esto lleva a una imagen de Jesús mucho menos demandante que el Jesús de los cuatro evangelistas. Este falso Jesús ha sido una ocurrencia que se repite en la historia de nuestra fe.

Teresa enseñó que nosotros siempre necesitamos regresar a Jesús por la luz y por la verdad, no importa cuán incómodo o desafiante sea. Jesús es la fuente de toda verdadera integridad en la vida.

Tomando el riesgo de Jesús: “No mi voluntad, sino hágase Su voluntad”

Constantemente tenemos nuestros ojos en Jesús. Tenemos que permitir que su palabra entre en nuestra mente y nuestro corazón para transformar nuestro ser interior.

El evangelio revela las bases de toda espiritualidad auténtica y nos llama a la transparencia de una verdadera identidad cristiana. Nos enseña que ser un discípulo de Jesús es seguirlo. Esto es lo que es la vida cristiana, seguir a Jesús.

Teresa nos enseña que el centro del encuentro con Jesús es una transición que se mueve de nuestra visión de la felicidad, de nuestras prioridades, a la visión y llamado de Jesús. Esta conversión inicial se repite muchas veces. Expande nuestro mundo conforme nos mantenemos fieles con Jesús en el camino a Jerusalén. La oración nos lleva a una aceptación más generosa de la voluntad de Dios. Una nueva y más madura experiencia de oración, fluyendo de una serie de conversiones, empoderándonos a vivir de una manera que es genuinamente guiada por la voluntad de Dios. Las demandas de justicia y del medio ambiente siempre están tocando a la puerta de nuestro corazón como lo hacen las necesidades de nuestro prójimo. Esta apertura a las circunstancias de nuestra vida es como la fidelidad crece dentro de nosotros.
Compartir:

SANTA TERESA DE ÁVILA, ORACIÓN Y EL LLAMADO DEL EVANGELIO -1

En los más de diez años de mi blog sobre oración personal profunda, Praying Alone Together/Orando Solos Juntos, he hecho referencias sobre Teresa de Ávila muchas veces. Durante este tiempo, mi entendimiento, experiencia y amor de Teresa y sus enseñanzas han madurado. Espero compartir ese crecimiento espiritual y visión en una serie de blogs sobre esta gran Santa Carmelita y su visión sobre la oración y el llamado del evangelio.
Voy a enfatizar la enseñanza de Teresa en el inicio de la oración personal profunda como es descrita en su mensaje especial sobre la oración en los capítulos del once al veintidós en el libro de su VIDA. Hay muchas otras enseñanzas enriquecedoras sobre la oración en muchos de sus otros escritos. Haré unas pocas referencias sobre sus otros trabajos. Sin embargo, me enfocaré en los doce capítulos del libro de su VIDA. Esta sección ofrece una clara, práctica y manejable expresión de las enseñanzas profundas de esta Carmelita sobre oración personal profunda.

Teresa de Ávila: Doctora de la iglesia y magnífica maestra de oración


Teresa no ofrece un mensaje teológico bien definido de oración. Sus escritos son dominados por su experiencia personal. De igual manera, sus escritos, mientras que la mayoría de veces son claros y de una visión muy profunda, son también disruptivos por las distracciones e interrupciones continuas de su tema designado. Esto lo hace un poco difícil de leer. El esfuerzo extra beneficia al lector con un camino hacia la verdadera sabiduría y riqueza espiritual.

La experiencia de Dios

El misticismo de Teresa, como todos los demás místicos verdaderos, era sobre la extraordinaria experiencia de Dios en las actividades ordinarias de su vida diaria. Mientras que ella tenía muchas visiones y otras ocurrencias espirituales de varias clases, ella siempre señalaría hacia la experiencia diaria vivida, libre de auto interés y comprometida con el amor al prójimo, como la más auténtica experiencia de Dios.

Cuando lees a Teresa con un corazón abierto y anhelante, el sentido de la realidad y la presencia de Dios brillan de una manera espectacular. Dios se siente tan real y tan invitante y especial que es verdaderamente una experiencia sobrecogedora. Ella nos lleva de una conciencia superficial de Dios a una indisputable experiencia de Dios. Un autor describe los escritos de Teresa como “Tomando un baño en Dios”

Pocos autores sobre oración serían tan enfáticos en acentuar la importancia del silencio, la soledad y el retiro como parte de cualquier vida confiable de oración. Teresa estaba lejos de proclamar un escape de las realidades demandantes de la vida diaria. Ella enseña claramente que encontraremos a Dios entre “las ollas y las cacerolas” con lo que ella quiere decir el frecuentemente desafiante “da y toma” de vivir en un mundo quebrantado y pecaminoso con gente quebrantada y pecaminosa. Para Teresa, nos retiramos en silencio, soledad y oración solamente para entrar a la vida con una presencia más intensa y más genuina.

Hoy, cualquier espiritualidad significativa va a atacar la falsa separación de la experiencia de Dios y la verdadera presencia responsable a nuestra vida diaria y las demandas concretas de ser fiel a las relaciones y a nuestras expansivas y siempre más inclusivas responsabilidades. Esto requiere un compromiso con la oración y una vida de servicio significativo en nuestra situación histórica actual. No es la vida o la oración, no es el servicio o una verdadera vida de oración. Estos puntos siempre van juntos en la agenda de Teresa.

Sin embargo, para Teresa, la experiencia histórica primero tiene lugar en la oración. Ella vio cada pequeña parte de la oración de nuestra experiencia humana como una forma de servicio y ministerio. Para Teresa no había sustituto para la oración en nuestra búsqueda de Dios que es la medida más real de la verdadera meta de la vida. Nosotros sufrimos consecuencias drásticas y con frecuencia destructivas, cuando compartimos en la fe común hoy que la oración es suplementaria al problema verdaderamente importante del servicio a nuestros hermanos y hermanas. Teresa es clara en que la oración es no-negociable en el camino hacia Dios. El servicio fraternal necesita complementarse y ser integrado con la oración.

Para Teresa, la oración es parte de la vida. En nuestros días hay muchos obstáculos que nos ciegan a la verdadera importancia de la oración. Uno debe luchar para mantener un enfoque genuino sobre el valor de la oración en la vida. Teresa entendió claramente el impulso del ego para disminuir la importancia de la oración. De igual manera, ella fue clara en que no tenemos auténtica oración sin auto sacrificio y disciplina.

Teresa ve la oración como el desarrollo de la amistad y la intimidad con Dios a través de la persona de Jesús. La santa Carmelita define la oración “En mi opinión no es nada más que un compartir íntimo entre amigos; significa tomar tiempo frecuentemente para estar a solas con Él, que es quien nosotros sabemos que nos ama.” (Vida, capítulo 8, 5) esta es una habilidad que necesita ser desarrollada. Esto demanda mucho trabajo y sacrificio en la práctica y crecimiento de la oración. Las siguientes reflexiones intentarán describir y animar al uso de las muchas guías que Teresa ofrece para alcanzar una vida de oración que es vital.
Compartir: