En los más de diez años de mi blog sobre oración personal profunda, Praying Alone Together/Orando Solos Juntos, he hecho referencias sobre Teresa de Ávila muchas veces. Durante este tiempo, mi entendimiento, experiencia y amor de Teresa y sus enseñanzas han madurado. Espero compartir ese crecimiento espiritual y visión en una serie de blogs sobre esta gran Santa Carmelita y su visión sobre la oración y el llamado del evangelio.
Voy a enfatizar la enseñanza de Teresa en el inicio de la oración personal profunda como es descrita en su mensaje especial sobre la oración en los capítulos del once al veintidós en el libro de su VIDA. Hay muchas otras enseñanzas enriquecedoras sobre la oración en muchos de sus otros escritos. Haré unas pocas referencias sobre sus otros trabajos. Sin embargo, me enfocaré en los doce capítulos del libro de su VIDA. Esta sección ofrece una clara, práctica y manejable expresión de las enseñanzas profundas de esta Carmelita sobre oración personal profunda.
Teresa de Ávila: Doctora de la iglesia y magnífica maestra de oración
Teresa no ofrece un mensaje teológico bien definido de oración. Sus escritos son dominados por su experiencia personal. De igual manera, sus escritos, mientras que la mayoría de veces son claros y de una visión muy profunda, son también disruptivos por las distracciones e interrupciones continuas de su tema designado. Esto lo hace un poco difícil de leer. El esfuerzo extra beneficia al lector con un camino hacia la verdadera sabiduría y riqueza espiritual.
La experiencia de Dios
El misticismo de Teresa, como todos los demás místicos verdaderos, era sobre la extraordinaria experiencia de Dios en las actividades ordinarias de su vida diaria. Mientras que ella tenía muchas visiones y otras ocurrencias espirituales de varias clases, ella siempre señalaría hacia la experiencia diaria vivida, libre de auto interés y comprometida con el amor al prójimo, como la más auténtica experiencia de Dios.Cuando lees a Teresa con un corazón abierto y anhelante, el sentido de la realidad y la presencia de Dios brillan de una manera espectacular. Dios se siente tan real y tan invitante y especial que es verdaderamente una experiencia sobrecogedora. Ella nos lleva de una conciencia superficial de Dios a una indisputable experiencia de Dios. Un autor describe los escritos de Teresa como “Tomando un baño en Dios”
Pocos autores sobre oración serían tan enfáticos en acentuar la importancia del silencio, la soledad y el retiro como parte de cualquier vida confiable de oración. Teresa estaba lejos de proclamar un escape de las realidades demandantes de la vida diaria. Ella enseña claramente que encontraremos a Dios entre “las ollas y las cacerolas” con lo que ella quiere decir el frecuentemente desafiante “da y toma” de vivir en un mundo quebrantado y pecaminoso con gente quebrantada y pecaminosa. Para Teresa, nos retiramos en silencio, soledad y oración solamente para entrar a la vida con una presencia más intensa y más genuina.
Hoy, cualquier espiritualidad significativa va a atacar la falsa separación de la experiencia de Dios y la verdadera presencia responsable a nuestra vida diaria y las demandas concretas de ser fiel a las relaciones y a nuestras expansivas y siempre más inclusivas responsabilidades. Esto requiere un compromiso con la oración y una vida de servicio significativo en nuestra situación histórica actual. No es la vida o la oración, no es el servicio o una verdadera vida de oración. Estos puntos siempre van juntos en la agenda de Teresa.
Sin embargo, para Teresa, la experiencia histórica primero tiene lugar en la oración. Ella vio cada pequeña parte de la oración de nuestra experiencia humana como una forma de servicio y ministerio. Para Teresa no había sustituto para la oración en nuestra búsqueda de Dios que es la medida más real de la verdadera meta de la vida. Nosotros sufrimos consecuencias drásticas y con frecuencia destructivas, cuando compartimos en la fe común hoy que la oración es suplementaria al problema verdaderamente importante del servicio a nuestros hermanos y hermanas. Teresa es clara en que la oración es no-negociable en el camino hacia Dios. El servicio fraternal necesita complementarse y ser integrado con la oración.
Para Teresa, la oración es parte de la vida. En nuestros días hay muchos obstáculos que nos ciegan a la verdadera importancia de la oración. Uno debe luchar para mantener un enfoque genuino sobre el valor de la oración en la vida. Teresa entendió claramente el impulso del ego para disminuir la importancia de la oración. De igual manera, ella fue clara en que no tenemos auténtica oración sin auto sacrificio y disciplina.
Teresa ve la oración como el desarrollo de la amistad y la intimidad con Dios a través de la persona de Jesús. La santa Carmelita define la oración “En mi opinión no es nada más que un compartir íntimo entre amigos; significa tomar tiempo frecuentemente para estar a solas con Él, que es quien nosotros sabemos que nos ama.” (Vida, capítulo 8, 5) esta es una habilidad que necesita ser desarrollada. Esto demanda mucho trabajo y sacrificio en la práctica y crecimiento de la oración. Las siguientes reflexiones intentarán describir y animar al uso de las muchas guías que Teresa ofrece para alcanzar una vida de oración que es vital.

