El Castillo Interior: el texto más importante de Teresa de Ávila
Este es el primero de una serie de blogs sobre algunos de los mejores temas del Castillo interior.El castillo interior fue el escrito más importante e influyente de Teresa de Ávila. Como Doctora de la iglesia, estamos seguros que su mensaje está profundamente arraigado en el evangelio de Jesús. La audiencia original de este texto fue un pequeño grupo de monjas en los primeros días de su reforma. Ahora es un gran clásico en la espiritualidad cristiana. Ha sido publicado en decenas de idiomas. Ha sido un contribuyente consecuente para nuestra comprensión de los muchos niveles de experimentar a Dios en nuestra larga y rica tradición de espiritualidad cristiana.
Teresa escribió su texto clásico desde el agraciado obsequio de su experiencia de buscar a Dios y de recibir a Dios en su vida. Ella escribió desde su experiencia como una mujer que era muy rara en su tiempo. Fue una era marcada por un patrón verdaderamente poderoso de un sexismo feo, destructivo y que verdaderamente saturaba todos los niveles de la sociedad. Su estilo de escritos perspicaces es muy diferente pero complementario a los escritos analíticos y teológicos de Juan de la Cruz. Ambos son fundamentalmente poéticos y profundamente perspicaces en su mensaje para caminar con Jesús.
El mensaje de Teresa era sencillo pero revolucionario. Para ella, Dios es el Creador, todo amor y lleno de misericordia. Ella es la criatura, pecaminosa pero amada y perdonada. Como una pecadora ella se vio atrapada en el incesante impulso hacia las criaturas y lejos de Dios. Ella se vio a sí misma inmersa en el atractivo perdurable de elegir a los dioses menores y sus ilusiones engañosas de felicidad. Sin embargo, en Jesús, ella comprendió que vivía en un mar de misericordia amorosa. Su vida fue un movimiento constante para elegir el regalo de amor y misericordia sobre la atracción engañosa de la criatura en el control y comodidad que la llevaba al egocentrismo y aislamiento.
Teresa escribió con pasión, claridad e intensidad sobre esta lucha eterna de liberar su corazón para amar solo a Dios y rechazar el poder engañoso del amor propio.
En esta dolorosa búsqueda de Dios, ella descubrió muchos temas verdaderamente importantes que abrieron y facilitaron su comprensión y compromiso con su verdadero destino.
Gradualmente, ella con nueva y más profunda visión vio que la unión con Dios era el último y final llamado de su vida. Todo lo demás necesitaba ser medido a la luz de esta meta. La muerte es sencillamente un paso en este viaje.
Otros factores significantes en este pasaje son el autoconocimiento, la voluntad de Dios, la oración, caridad fraternal y servicio. Teresa agrega su programa que es el desarrollo de las tres virtudes que son la humildad, el desapego y la caridad. Estas aclaran la mente y el corazón para buscar a Dios en todas las acciones de la vida de uno.
Teresa muestra la importancia de todos estos temas espirituales en su texto clásico El Castillo Interior. Este texto tiene un arreglo sencillamente organizacional. Hay siete niveles o pasos, llevando al destino final, la unión con Dios. Estas etapas diferentes son llamadas MORADAS del uso de Jesús de este término en el evangelio. Cada una describe el sendero del individuo de su crecimiento en el viaje espiritual.
Las primeras tres moradas describen el comienzo de nuestro movimiento para salir de nosotros mismos y hacia Dios. Teresa tiene prisa por llegar a su mensaje especial de cómo Dios actúa en nuestra vida espiritual. En las primeras tres moradas el esfuerzo humano es la clave. En las otras cuatro es la acción de Dios la que predomina. La cuarta morada es como un puente para esta actividad impulsada por lo divino llamada contemplación.
Espero presentar una serie de reflexiones sobre estos temas en los siguientes blogs sobre el Castillo Interior. El primero será sobre la importancia de nuestro destino claro para ser uno solo con Dios.
Mi mayor anhelo es que estas reflexiones serán de ayuda iluminadora sobre la necesidad de una espiritualidad guiada verdaderamente por el evangelio que nos ayudará a caminar con Jesús en un amor que sigue creciendo en profundidad e intensidad. Como siempre, el crecimiento de la oración personal profunda será una fuerza directriz en esta búsqueda.
