Mateo 11: 25-30
Estimados amigos, En el pasaje del evangelio de hoy, tenemos una atractiva invitación para ser libres de nuestras cargas. Haremos esto cuando descubramos el verdadero centro de la existencia humana. Este es un movimiento fuera de nosotros mismos y que Dios está revelando en Jesús.
Muchas veces, como pastor, aconsejé a mucha gente que Dios no nos permite ser cargados más allá de nuestras habilidades para aceptar los problemas de la vida. Muchas veces obtuve la respuesta: “Bueno, Dios no ha revisado mi situación recientemente porque yo estoy sobrecargado.” El mensaje de las lecturas de hoy nos asegura que Dios está actualizado sobre el estado de los quehaceres en cada una de nuestras vidas. En verdad, el Padre ha enviado a Jesús para compartir nuestras dificultades y juicios y para mostrarnos un nuevo camino y una nueva sabiduría que transforma nuestras cargas en libertad.
En el evangelio de hoy, Jesús se presenta a sí mismo como aquel que verdaderamente conoce al Padre y su voluntad compasiva y salvadora. Cuando Jesús nos está invitando a venir hacia Él, nos está invitando a hacer una elección no solamente contra los líderes religiosos sino a toda la decepción y distorsión humana a través de la historia hasta llegar al presente. Nos está invitando a hacer una elección contra la manipulación de la ley que los Sacerdotes, los Escribas y los Fariseos usaban para mantener poder, privilegio y riqueza. Estamos invitados a venir a Jesús libres de las cargas de cualquiera y de todas las versiones engañosas de la ley. Jesús no ofreció el yugo gravoso de la torsión inclinada de la ley. El suyo fue el yugo de la obediencia fiel y amorosa de la voluntad de Dios. Con Jesús, estamos invitados al mar de misericordia y amor que produce la verdadera comprensión de la ley. La aceptación honesta de la ley trae descanso y libertad genuinos. El descanso que promete Jesús no es la falta de trabajo y cansancio. El descanso que Jesús está proclamando está enraizado en el Día de Descanso de Dios, en el séptimo día de la creación, el Sabbath. Esta es la plenitud de la vida en el reino. El descanso es aquí y ahora, en esta vida, y se abre a la vida eterna.
Jesús dice, “Vengan a mí.” (Mateo 11: 28) Jesús no ofrece el yugo gravoso creado por los líderes religiosos de su tiempo. Como la plena y privilegiada fuente de la revelación completa del Padre, el yugo que Él ofrece, “Es liviano, y la carga ligera.” (Mateo 11: 30) Vamos a tomar su yugo; un yugo enraizado en el amor y no en la obligación. Esto es muy diferente del yugo que ofrecen los líderes con sus varias complejidades, y aun con decepciones, de un sistema legal extraviado. Este fue el caso en el tiempo de Jesús y con frecuencia es la misma distorsión en nuestro tiempo.
Las enseñanzas de Jesús van más allá de los rituales y los dictados externos. Es una invitación para ir a las profundidades de nuestro ser. Este mensaje de Jesús siempre está centrado en el compromiso del corazón y de las relaciones que son verdaderas y significativas.
¿dónde encontraremos descanso para nuestras almas?, ¿dónde descubriremos la paz que anhelan nuestros corazones?, ¿dónde encontraremos la sabiduría que nos hará libres? Jesús abre el camino en su invitación: “Vengan a mí.” (Mateo 11: 28) Jesús nos está invitando a abrazarle a Él y a sus citas para amar. Él nos está llamando a las profundidades de la justicia en el corazón. Él nos está llamando a vivir en apertura y aceptación con todo el prójimo, nos está llamando a tirar los “haz y no hagas” interminables y a tomar nuestro camino a la libertad que ofrece el amor verdadero.
Cuando venimos a Jesús, encontraremos otra manera de vivir, en la manera de Jesús, somos sumergidos en un amor que nos ilumina con la sabiduría para ver el camino de la verdad y el amor. La lucha continua para romper las ataduras del interés propio para acoger el compromiso con el sacrificio y el servicio, para eliminar la seguridad enraizada en las posesiones excesivas, todas estas preferencias llevan a encontrar descanso para nuestras almas. “Sí, mi yugo es liviano y mi carga ligera.” (Mateo 11: 30) Jesús nos llama a un amor a Dios y un amor al prójimo que promete alegría y paz ahora y una vida eterna en el futuro.
El amor es la fuerza motriz detrás de la promesa transformadora de Jesús para aliviar la carga de la vida. Necesitamos mantener nuestros ojos fijos en Jesús porque Él posee las semillas de la sabiduría que nos llevan a la plenitud del reino del Padre.
Muchas veces, como pastor, aconsejé a mucha gente que Dios no nos permite ser cargados más allá de nuestras habilidades para aceptar los problemas de la vida. Muchas veces obtuve la respuesta: “Bueno, Dios no ha revisado mi situación recientemente porque yo estoy sobrecargado.” El mensaje de las lecturas de hoy nos asegura que Dios está actualizado sobre el estado de los quehaceres en cada una de nuestras vidas. En verdad, el Padre ha enviado a Jesús para compartir nuestras dificultades y juicios y para mostrarnos un nuevo camino y una nueva sabiduría que transforma nuestras cargas en libertad.
En el evangelio de hoy, Jesús se presenta a sí mismo como aquel que verdaderamente conoce al Padre y su voluntad compasiva y salvadora. Cuando Jesús nos está invitando a venir hacia Él, nos está invitando a hacer una elección no solamente contra los líderes religiosos sino a toda la decepción y distorsión humana a través de la historia hasta llegar al presente. Nos está invitando a hacer una elección contra la manipulación de la ley que los Sacerdotes, los Escribas y los Fariseos usaban para mantener poder, privilegio y riqueza. Estamos invitados a venir a Jesús libres de las cargas de cualquiera y de todas las versiones engañosas de la ley. Jesús no ofreció el yugo gravoso de la torsión inclinada de la ley. El suyo fue el yugo de la obediencia fiel y amorosa de la voluntad de Dios. Con Jesús, estamos invitados al mar de misericordia y amor que produce la verdadera comprensión de la ley. La aceptación honesta de la ley trae descanso y libertad genuinos. El descanso que promete Jesús no es la falta de trabajo y cansancio. El descanso que Jesús está proclamando está enraizado en el Día de Descanso de Dios, en el séptimo día de la creación, el Sabbath. Esta es la plenitud de la vida en el reino. El descanso es aquí y ahora, en esta vida, y se abre a la vida eterna.
Jesús dice, “Vengan a mí.” (Mateo 11: 28) Jesús no ofrece el yugo gravoso creado por los líderes religiosos de su tiempo. Como la plena y privilegiada fuente de la revelación completa del Padre, el yugo que Él ofrece, “Es liviano, y la carga ligera.” (Mateo 11: 30) Vamos a tomar su yugo; un yugo enraizado en el amor y no en la obligación. Esto es muy diferente del yugo que ofrecen los líderes con sus varias complejidades, y aun con decepciones, de un sistema legal extraviado. Este fue el caso en el tiempo de Jesús y con frecuencia es la misma distorsión en nuestro tiempo.
Las enseñanzas de Jesús van más allá de los rituales y los dictados externos. Es una invitación para ir a las profundidades de nuestro ser. Este mensaje de Jesús siempre está centrado en el compromiso del corazón y de las relaciones que son verdaderas y significativas.
¿dónde encontraremos descanso para nuestras almas?, ¿dónde descubriremos la paz que anhelan nuestros corazones?, ¿dónde encontraremos la sabiduría que nos hará libres? Jesús abre el camino en su invitación: “Vengan a mí.” (Mateo 11: 28) Jesús nos está invitando a abrazarle a Él y a sus citas para amar. Él nos está llamando a las profundidades de la justicia en el corazón. Él nos está llamando a vivir en apertura y aceptación con todo el prójimo, nos está llamando a tirar los “haz y no hagas” interminables y a tomar nuestro camino a la libertad que ofrece el amor verdadero.
Cuando venimos a Jesús, encontraremos otra manera de vivir, en la manera de Jesús, somos sumergidos en un amor que nos ilumina con la sabiduría para ver el camino de la verdad y el amor. La lucha continua para romper las ataduras del interés propio para acoger el compromiso con el sacrificio y el servicio, para eliminar la seguridad enraizada en las posesiones excesivas, todas estas preferencias llevan a encontrar descanso para nuestras almas. “Sí, mi yugo es liviano y mi carga ligera.” (Mateo 11: 30) Jesús nos llama a un amor a Dios y un amor al prójimo que promete alegría y paz ahora y una vida eterna en el futuro.
El amor es la fuerza motriz detrás de la promesa transformadora de Jesús para aliviar la carga de la vida. Necesitamos mantener nuestros ojos fijos en Jesús porque Él posee las semillas de la sabiduría que nos llevan a la plenitud del reino del Padre.

