La dimensión social del autoconocimiento
Nuestro autoconocimiento está profundamente influenciado por factores sociales. Hemos heredado una alienación profundamente enraizada que es producto del pecado original. Esta fuerza disruptiva es nutrida por factores sociales, económicos y culturales. Estas influencias juegan un gran papel a la hora de crear una falsa conciencia para todos nosotros. Esto, a la vuelta, crea una visión del mundo donde estamos fuertemente inclinados a ver cosas para nuestro propio beneficio. Nosotros rara vez miramos al mundo en la forma libre en que vemos nuestro auto interés. De estos deseos mayores fundamentales fluye la división, el aislamiento, el conflicto y el odio tan inherentes a nuestra experiencia humana común. De igual manera, la cultura crea más bien falsos valores para apoyar la hostilidad y la separación. El sistema económico agrega a los patrones de mentiras que nos definen como consumidores. Despertamos en la mañana para enfrentar el sacrificio de nuestra industria de propaganda que gasta billones de dólares para fijar las prioridades de nuestro auto conocimiento. Difícilmente se puede hablar de igualdad de condiciones que nos aguardan. Se nos dice que tenemos necesidades que solamente podemos satisfacer con nuevos y maravillosos productos.
Consecuencias de la falsa conciencia
Las siguientes cinco observaciones ayudan a esclarecer la intensidad de esta falsa conciencia que nos envuelve.- Estamos atrapados en una falsa conciencia.
- Esta falsa conciencia crea una visión del mundo que es una gran distorsión de la realidad, pero una visión del mundo que, sin embargo, es abrazada como realidad por nosotros.
- Parte de esta perspectiva fomentada por la sociedad y la cultura y manejada por nuestro egoísmo innato nos define primordialmente como un consumidor.
- Estamos constreñidos por los profundos y escondidos prejuicios destinados a proteger nuestros privilegios económicos, políticos, culturales, raciales y de género para la exclusión y privación para los demás.
- El poder del ego está en una lucha constante para evitar cualquier disminución de su control de nuestra falsa conciencia.
Mi viaje espiritual ha sido una lucha constante para liberarme de este racismo, prejuicios contra la comunidad LGBTI y el sexismo. Todas estas mentiras destructivas ulceraron profundo dentro de mi falsa conciencia durante mi vida. Como un cáncer, lentamente han estado comiendo mi bienestar espiritual. Esta búsqueda por el verdadero autoconocimiento, ha llevado a una batalla feroz contra mi cautiverio arraigado. Eventualmente, un crecimiento en el auto conocimiento, ha sido generado por la búsqueda de una vida verdadera. Esto ha sido posible solamente con un encuentro con Jesús en los evangelios y oración personal profunda. La lucha continua. Otros elementos de esta falsa conciencia comunal son nuestra ceguera profunda a los numerosos patrones contra nuestro medio ambiente. Una segunda área es la ceguera que apuntala nuestra injusticia inherente en las relaciones entre ricos y pobres en todos los niveles de la vida.
La urgencia de la transformación personal
La oración tiene un papel especial a la hora de crear este auto conocimiento dador de vida. El encuentro con la palabra de Dios y con la voluntad de Dios en la oración personal profunda es nuestro pase a nuestro verdadero destino para ser uno con Dios. La oración es una invitación para redirigir nuestras vidas. La luz de las escrituras con frecuencia abre nuevos horizontes en nuestra conciencia normal. En el centro de la palabra de Dios está la persona de Jesús. Sabiendo que Jesús lleva a un auto conocimiento más profundo. Esta nueva madurez espiritual lleva a nuevas maneras de aceptar a los demás. Nuestras relaciones y responsabilidades salen de un mundo estrecho de la preocupación por uno mismo.Ellas crecen en una estancia más espaciosa de apertura, aceptación y servicio hacia los demás. Este crecimiento espiritual ayuda a que nuestro amor de Jesús se vuelva más real.
El lento proceso de crecimiento del auto conocimiento lleva a un desarrollo gradual de transformación personal llamado conversión. Es repetido a muchos niveles. El viaje para descubrir y aceptar el verdadero ser llevando a Dios hacia el centro, solamente puede empezar cuando reconocemos nuestra pecaminosidad, prejuicios y pequeñez. Una vez más, la humildad emerge como algo esencial para nuestro crecimiento en la oración. Reconocer nuestra pecaminosidad, nos libera para amar verdaderamente a Jesús y a nuestro prójimo.
Enfrentarnos a nosotros mismos con honestidad es una tarea desafiante. No es una parte alegre de nuestro crecimiento. El precio por la fidelidad a Dios, este caminar con Jesús, aleja a los tímidos y acomodados. Cuando aceptamos el desafío de aceptar nuestros límites, descubrimos el puente entre nuestro corazón y nuestra vida. Esta conexión siempre une el llamado amoroso de Dios y nuestra aceptación de estos tres puntos: nuestra pobreza, nuestro anhelo por la misericordia de Dios y la determinación de avanzar hacia el verdadero ser.
