EL VIAJE MÍSTICO QUE REVOLUCIONÓ LA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA-2

Dios es nuestro verdadero destino 

Este es el segundo de una serie de blogs sobre algunos de los mejores temas del Castillo Interior

Cuando Teresa era solo una niña, aprendió sobre la gran importancia de salvar su alma, esto significaba evadir el infierno. Así, ella convenció a su hermano de ir a las tierras de los moros y morir como los mártires e ir directo al cielo. Ellos habían caminado solo una corta distancia desde su hogar cuando empezaron a repensar en el problema y volvieron a casa. Fue la primera experiencia de Teresa con la ambivalencia, subestimar a Dios con la muy humana práctica del compromiso.

Fue un viaje largo y muy duro para Teresa abrazar la libertad de dejar ir y permitir a Dios. Esto sucedió cuando ella eventualmente se dio cuenta que la unión con Dios era su verdadero y singular destino. Finalmente darse cuenta que en la profundidad de su corazón que Dios era la meta, ella empezó a filtrar todas las cosas en su vida por medio de esta abrumadora verdad. Ella empezó a ver su vida y toda la realidad con una extraordinaria unidad. Sus valores cambiaron y su vida ahora tenía una armonía excepcional. Esto la abrió a Dios como todo amor y todo misericordioso.

Fue en este tiempo de madurez espiritual que ella escribió El Castillo Interior el viaje a través de las etapas de progreso hacia el centro y el llamado final del Castillo para estar en unión con Dios.

En esta búsqueda dolorosa de Dios que ella describe tan bellamente en su texto Teresa descubrió muchos detalles verdaderamente importantes sobre su destino. Estas visiones le dieron un claro sentido de dirección. Crecer en sabiduría le permitió a ella ver que la unión con Dios era el último y final llamado de su vida. Sin embargo, todo lo demás necesitaba ser medido a la luz de esta meta. La muerte es simplemente un paso en este viaje.

En las siguientes reflexiones sobre los temas del Castillo Interior hay muchas verdades realmente significativas sobre la vida espiritual. Autoconocimiento, humildad, oración y servicio todos son críticos para este viaje hacia Dios. Sin embargo, ninguno es tan importante para Teresa que la energizante y unificadora meta de la unión con Dios. Esto es la vida espiritual, en el análisis final.

Teresa pone el escenario para el viaje para buscar a Dios con la imagen del Castillo. Necesitamos recordar que para Teresa, el castillo es un símbolo para las personas. El sendero es hacia Dios en el centro de nuestro ser.

Podemos ver ese mensaje general del Castillo Interior en los siguientes puntos:

  1. La meta es la unión con Dios. Esto tendrá lugar en esta vida por medio de la purificación y la transformación en el viaje de uno hacia el centro, donde Dios habita. En su defecto, pasaremos por el purgatorio cuando haya terminado esta vida. De cualquier manera, terminamos unidos con Dios. Sin embargo, el método y tiempo son nuestra elección.
  2. El viaje hacia el centro, donde Dios espera, se desarrolla en nuestra siempre más profunda conciencia y aceptación del amor y misericordia de Dios.
  3. El camino hacia adelante en la experiencia de Dios es un proceso de dejar ir de nuestro egoísmo. En ese proceso hay una exposición incesante de la amplitud y profundidad de nuestro egocentrismo. Teresa es clara en que solamente Dios puede exponer y transformar los niveles mas profundos de amor propio.
  4. Ella presenta una visión para nuestro viaje hacia el centro, pero muy poco se dice sobre los métodos de oración enfatizando el único y constante llamado a estar abiertos al Espíritu durante el viaje.
Al final, todo es sobre el amor y el servicio para nuestros hermanos y hermanas que abrazamos al participar en la venida del reino de Dios de justicia y paz y la integridad de la creación.

Los otros temas prominentes en el Castillo Interior están enraizados y emergen de la clara meta que aguarda en el centro del castillo: la unión con Dios.

El texto revela un largo pasaje que es la vida espiritual. La oración es la única entrada segura en el castillo. Teresa llama a este comienzo de una relación con Dios para volverse “Los sirvientes del amor” Sin embargo, pronto se vuelve aparente que lo que la oración demanda es el regalo por dos del autoconocimiento y la humildad. De igual manera, el crecimiento en la oración necesita el apoyo del programa de Teresa de integrar y practicar las tres cualidades de humildad, desapego y caridad fraternal.

Aun con estos regalos de generosidad personal profunda, solamente es la acción de Dios la que proveerá la purificación final y la transformación que nos preparan para la nueva vida de ser uno con Dios.

En todo esto, Teresa nos da un bello y siempre útil mapa del camino hacia la experiencia dadora de vida de la presencia divina. Esta es la verdad del evangelio del camino, la verdad y la vida. Surge del claro destino de unión con Dios.
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