Estudio y Oración
Nuestro acercamiento a la Biblia requiere dos métodos distintos. Uno es estudiar la Biblia para absorber la historia y para crecer en familiaridad con la palabra de Dios. Esto debería ser realizado con un espíritu reverente. Sin embargo, es un ejercicio del intelecto. Debemos desarrollar una familiaridad con toda la historia. Esto debería incluir un amplio sentido de temas generales, eventos mayores y la línea de tiempo básica desde Abraham hasta Jesús. El Papa Francisco llamó para este estudio de la Biblia en su clásica exhortación La Alegría del Evangelio, él dice, “El estudio de las sagradas escrituras debe ser una puerta abierta para cada creyente. Es esencial que la palabra revelada radicalmente enriquezca nuestra catequesis y todos los esfuerzos para pasar en la fe…permitamos recibir el tesoro sublime de la palabra revelada” (# 75)
El segundo método de la lectura fiel de las escrituras. Esta tarea va más allá de la mente a la profundidad del espíritu dentro de nosotros, una táctica verdaderamente diferente. La lectura fiel de la Biblia busca primeramente escuchar lo que Dios tiene que decir para nosotros en medio de nuestras vidas. Esto demanda una apertura y un vacío que hace eco en Samuel conforme nos acercamos a las sagradas escrituras: “Habla Señor, tu siervo te está escuchando” (1 de Samuel 3: 10)
Necesitamos estar siempre atentos a que el texto es más que un hecho. Es un símbolo, una ventana y una reflexión que nos permite ver el pasado como un espejo de la experiencia de hoy. Esta lectura fiel de la palabra de Dios necesita guiarnos a nuestra realidad histórica presente en una forma que desglosa el misterio de la presencia salvadora de Dios aquí y ahora.
Nuestra búsqueda tiene tres metas: 1- queremos adquirir una comprensión personal de la palabra de Dios. 2- queremos permitir que la voluntad de Dios para nuestra situación de vida se vuelva clara y práctica. 3- queremos vivir el llamado para caminar con Jesús.
Estas metas nos preparan para enfrentar el desafío del quebrantamiento y confusión de nuestra experiencia diaria. En esta lectura fiel de la Biblia, necesitamos recibir el mensaje como si fuera dirigido a nosotros personalmente en este tiempo específico en la historia porque así es.
En este tiempo de lectura fiel de las escrituras, es importante poner a un lado cualquier sentido de estudio o preparación par compartir nuestro entendimiento con otros. Nosotros leemos fielmente la Biblia con un propósito. Queremos crecer en fe y sencillamente estar en la presencia del Dios vivo.
I
Lectio Divina: una lectura que lleva a la oración
Entre los muchos regalos del Concilio Vaticano II hubo un nuevo énfasis en la Biblia. Trajo la palabra de Dios al centro de toda la espiritualidad cristiana. Este reavivamiento ha llevado al crecimiento de la práctica de una oración que había tenido una larga tradición en la iglesia. Esta es llamada Lectio Divina. Literalmente, esto significa lectura divina. Otra descripción podría ser la lectura fiel de la Biblia.Lectio Divina es todo sobre el encuentro transformador con los medios de revelación especiales de Dios, las escrituras hebreas y cristianas. Esta lectura fiel busca escuchar los que Dios tiene para decirnos. La reflexión y la oración nos llevarán a conocer y abrazar la voluntad de Dios.
Cuando nos acercamos al misterio develado en las escrituras, la clave es la gran visión de Samuel: “Habla Señor, que tu siervo te está escuchando.” (1 Samuel 3: 10)
Hay cuatro pasos para realizar esta lectura fiel de la Biblia: Leer, reflexionar, responder y descansar.
1- Lectura lenta y meditativa de un texto seleccionado de las escrituras.
2- Reflexionar sobre el texto que conecta con nuestra experiencia de vida.
3- Responder en oración a esta actividad reflexiva.
4- Descansar finalmente y tranquilamente en el misterio de este encuentro.
II
Buscando a Dios a través de un mediador
Hay una historia fascinante sobre el pueblo judío en el Éxodo y su temor a acercarse a Dios. Moisés había estado experimentando una serie de encuentros con Dios en el Monte Sinaí. Estas experiencias habían sido marcadas por algunas señales naturales tales como tormentas, truenos y rayos. Dios habló desde una nube. El pueblo se aterrorizó. Ellos habían escuchado la palabra de Dios que les decía guardar distancia de la montaña y que si ellos veían el rostro de Dios morirían. Así, ellos le dijeron a Moisés: “Tú nos hablas y nosotros escuchamos, pero no permitas que Dios nos hable, o moriremos. (Éxodo 20: 18-19) ellos claramente querían un mediador, un acercamiento secundario a su experiencia de Dios.En nuestros días, mucha gente usa la iglesia como un mediador hacia Dios. Ellos son miembros fieles encontrando sus obligaciones religiosas. Ellos tienen los sacramentos y las enseñanzas de la iglesia. Su acercamiento a Dios es secundario por la membresía fiel en la iglesia.
Para otros, su acercamiento a Dios está enraizado en una emergencia. Ellos van a Dios cuando su plan para la felicidad ha caído en crisis. Ellos van a Dios como un remedio de último recurso.
Hay muchas variaciones para estos dos temas tales como el evangelio de la prosperidad y aquellos que buscan sentimientos religiosos profundos como el producto de su adoración. Sin embargo, en todas estas persecuciones religiosas, el énfasis está en el individuo y no en Dios.
La verdadera religión pone a Dios en el centro. La verdadera espiritualidad esclarece la meta y dirige a la persona en una genuina e inmediata búsqueda de Dios. La religión tiene sus rituales cómodos y sus prácticas. La espiritualidad trae transparencia y la inmediación con un enfoque claro que busca la unión con Dios. La espiritualidad tiene la distinta y demandante meta de la oración personal profunda.
En la práctica religiosa de hoy, mucha gente se está moviendo más allá de la seguridad de una membresía activa en la iglesia en su búsqueda de Dios. Esto ha tomado muchos y diferentes caminos. Muchos se han involucrado más en sus responsabilidades religiosas. Otras se han retirado juntas. La mayoría había tenido resultados con muchos y dolorosos callejones espirituales sin salida. Hay un factor común. Todos ellos están buscando una experiencia espiritual más profunda.
En los Estados Unidos, la gran mayoría de la denominación religiosa es católica romana. El segundo grupo más grande son los ex católicos romanos. En El Salvador, que es típico de muchos países latinos tradicionalmente católicos, los evangélicos superan numéricamente a los católicos romanos.
En medio de esta confusión religiosa, hay un hambre creciente por una experiencia más auténtica de Dios. Hay un anhelo que mueve más allá de los si y de los no de la religión a la espiritualidad que golpea en los anhelos más profundos del corazón humano. La oración personal profunda es un camino auténtico, demandante y dador de vida en esta búsqueda por una espiritualidad significativa que ofrece esta experiencia de Dios.
Lectio Divina, la lectura fiel de la palabra de Dios, ofrece un método de verdadero encuentro con el llamado de la voluntad de Dios. También abre a una rica y poderosa espiritualidad. Esto es por lo que hay una conexión íntima entre Lectio Divina y la Oración Personal Profunda.
Este viaje, o mejor expresado peregrinación a Dios, lleva a una purificación personal, una iluminación personal y una transformación personal. Esto sucede a través de un aumento de conciencia, un crecimiento de autoconocimiento y un incremento en la comprensión de la palabra de Dios. Estos momentos de crecimiento espiritual obsequian a la persona con una generosa aceptación de la voluntad de Dios. Una parte central de esta transición es la transformación de la conciencia. Un encuentro significativo con la palabra de Dios expone la profundidad de los falsos valores que nos vuelven ciegos a la presencia de Dios dentro de nosotros, dentro de nuestro prójimo y dentro de nuestra realidad histórica. Este proceso de crecimiento en la conciencia de la presencia de Dios lleva a una conciencia más profunda de Dios. En nuestra situación presente, tenemos una serie de velos que nos ciegan a Dios. Estos velos son ilusiones engañosas y falsos valores impuestos por nuestra cultura y otras fuentes de engaño. Remover los velos que nos obstruyen de Dios es una tarea crítica de cualquier espiritualidad verdadera.
Esta peregrinación hacia Dios con la ayuda de Lectio Divina puede parecer sobrecogedora. Sin embargo, como cualquier otro viaje es sencillamente suficiente si nos damos cuenta que solamente es posible cuando damos un paso a la vez. Ahora enfrentamos el verdadero desafío. ¡Dando el primer paso!

