Mateo 18: 15-21
Estimados amigos, El mensaje de hoy sobre el perdón y reconciliación es parte de una sección especial de Mateo (18: 1-35) sobre la iglesia como comunidad. La membresía de la comunidad cristiana está hecha de seres humanos imperfectos. Hay una gran necesidad de sanar las diferencias siempre presentes y los conflictos que surgen. Jesús presenta un programa de visión profunda y sabiduría.
Cuando suceden los conflictos, Jesús nos pide acercarnos con humildad y un corazón abierto para un perdón radical. Recuerda el sermón en el Monte (Mateo 5- 7) hay toda clase de enseñanzas sobre perdón y reconciliación. Un caso que es muy relevante es el mensaje de hoy “remueve primero la viga de tu propio ojo, para que veas claramente la pelusa en el ojo de tu hermano (Mateo 7: 5)
Segundo, Jesús nos aconseja sacar el conflicto o el dolor, a la luz del día. Traer amor y vulnerabilidad hacia aquel que nos ofende nos ayuda a ver desde otro punto de vista. Con frecuencia vemos que no hay solamente dos lados en cada historia. Algunas veces hay seis o siete maneras de interpretar la realidad.
Cuando necesitamos corregir a otros, la clave es el amor. Solamente el amor puede abrir una mente cerrada y un corazón cerrado. Las emboscadas emocionales con alta mentalidad de corrección y amonestaciones dolorosas con frecuencia abren la puerta para la reconciliación. El amor es un sendero para la sanación y para la verdad que nos hace libres.
La enseñanza de Jesús es guardarnos de la trampa de ser la víctima. La víctima busca dividir no sanar. Cuando somos la víctima, escalamos el problema al decirle a otros cómo hemos sido dañados. De esta manera nosotros alteramos aún más la comunidad. Lo que estamos haciendo únicamente es buscar poder para controlar a los demás.
Jesús nos pide involucrar a los demás en una forma completamente diferente. Solamente cuando hemos buscado realmente la reconciliación, es cuando involucramos a uno o dos en una forma positiva. La meta no es el castigo y control sino perdón y compasión.
Esta es la esencia del evangelio. Jesús precede esta lección con la historia del pastor que dejó noventa y nueve ovejas para ir en busca de la oveja perdida. Él continua al contestar la pregunta de Pedro de cuantas veces necesitamos perdonar. Jesús dice que no solamente vamos a perdonar siete veces sino setenta veces siete, que significa sin límites.
Sin embargo, Jesús también nos enseña que hasta el final vamos a tener la cizaña entre el trigo. Por el bien de la comunidad, va a ser necesario remover un impenitente de la comunidad. Pero aún en este caso, deberíamos seguir abiertos, y donde sea posible, buscar la reconciliación.
Finalmente, Jesús nos enseña a poner todo en oración. Como mi muy buena amiga Teresa de Ávila nos enseña, uno de los grandes dones de la oración es el autoconocimiento. Es con este don que podemos afrontar la vida en comunidad con humildad más profunda y una apertura más grande para no ser el primero en lanzar la piedra (Juan 8: 7)

