Viviendo nuestra salida de la crisis
Gradualmente nos hemos dado cuenta del peligro, pero el centro de la crisis medioambiental permanece sin cambios: no depende de nuestra conciencia sino de nuestra respuesta a la realidad. La publicidad puede animarnos a la negación, pero lo que importa es como respondemos. La negación se ha vuelto una elección mucho menos común hoy en día. Los cambios ocurren con más frecuencia, aunque usualmente estos cambios requieren un pequeño sacrificio personal. Aquí hay algunos ejemplos significativos. Los paneles solares en los techos de las casas y molinos de viento en los campos son buenos pasos, ellos demandan un pequeño o ningún costo personal. Eso mismo es verdad para el creciente mercado de los autos eléctricos. La mayoría de cambios en nuestro sistema de producción ha impuesto costos despreciables en los individuos. También hemos trabajado para reducir la energía que se usa en productos domésticos y otros artículos de uso cotidiano. Estos esfuerzos seguirán aumentando en tanto que el costo para los individuos se mantenga ligero.
Si el patrón presente continúa, las consecuencias del inevitable día del juicio final de la conclusión de la crisis estarán en nuestra puerta, cuando no que, dentro de nuestra puerta principal, antes de que enfrentemos la realidad que debemos cambiar. Nuestro estilo de vida de consumo excesivo y su consecuente desperdicio es una fuerza dominante de la crisis medioambiental. El Papa Francisco en su encíclica ha unido su voz a un coro de portavoces sensatos alrededor del mundo. El mensaje es claro. El elemento que cambia las reglas del juego es modificar nuestro estilo de vida para ser más responsables y respetuosos del regalo de la creación de Dios.
Justo ahora, la comodidad y la conveniencia son la moneda que reina. Parece probable que las consecuencias destructivas de la crisis prevalecerán hasta que el sacrificio personal se vuelva la norma. No vamos a legislar nuestra salida de la crisis. Ni tampoco la tecnología tiene una salida mágica para nosotros. Tendremos que vivir a nuestra manera en una unión compatible con el plan de Dios para la creación de Dios.
El Papa Francisco ofrece este consejo práctico: La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo. Es importante incorporar una vieja enseñanza, presente en diversas tradiciones religiosas, y también en la Biblia. Se trata de la convicción de que «menos es más». La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento. En cambio, el hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea, nos abre muchas más posibilidades de comprensión y de realización personal. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco.
Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres. – (Laudato Si # 222)
Francisco ofrece algunos pasos sencillos pero significativos para empezar nuestra respuesta a la crisis:
Esta educación, llamada a crear una «ciudadanía ecológica», a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo. Para que la norma jurídica produzca efectos importantes y duraderos, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas, y que reaccione desde una transformación personal. Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad. (Laudato Si, # 211)
Hoy, es un suicidio político sugerir cualquier sacrificio personal. Estamos en una situación que amenaza la mera existencia de la vida humana en nuestro planeta. Sin embargo, la mayoría permanece rígida en oposición al sacrificio personal y al cambio.
El verano de 2026, ha visto las noticias nocturnas encabezadas con historias del horror diario de inundaciones destructivas, tormentas, tornados y lluvias sin precedentes, han dejado millones de pérdidas personales y caos. Por otro lado, casi no se ha dicho nada sobre el cambio climático de ambos lados del espectro político.
Esto es por lo que Laudato Si es tan persistente en pedirnos reconocer que, en su raíz, la crisis es un problema espiritual. Necesitamos una espiritualidad que nos ayudará a liberarnos de la esclavitud de un devastador estilo de vida consumista. Esto llevará a una apertura más inteligente y comprometida para enfrentar la realidad amenazadora enfrente de nosotros.
El problema es el pecado:
- Es pecado fallar en reconocer el dominio de Dios.
- Es el pecado de la blasfemia que amenaza la creación de Dios como si solo fuera una herramienta para satisfacer la avaricia humana.
- Es el pecado el que genera el mayor irrespeto fundamental y negligencia de la vida humana.
Todo esto niega rotundamente el plan de Dios para la humanidad y para la Creación. La naturaleza está ahí para la gloria de Dios no para nuestra conveniencia. El pecado fundamental nos está colocando en el centro con Dios como nuestro sirviente.
Necesitamos una espiritualidad que nos libere para ver con los ojos del corazón y con los ojos de la mente. Necesitamos una espiritualidad que nos anime a abrazar las virtudes que nos permitan vivir responsablemente con lo que necesitamos, y rechazar los deseos que vienen de una industria multi billonaria de propaganda que empantana nuestra vida cotidiana con falsedades. Rara vez hemos sido desafiados a entender que comprar cosas es un acto moral tanto como una elección económica. El reconocimiento de estas realidades es el primer paso en un viaje para ayudar a toda la humanidad a vivir una vida productiva, saludable, y responsable que respete y nutra el regalo de Dios de la creación. Necesitamos un estilo de vida radicalmente nuevo. Laudato Si, tiene esto para decirnos:
Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecno económico. Ocurre lo que ya señalaba Romano Guardini: el ser humano «acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado». Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero. (Laudato Si # 203)
La carta del Papa continúa, “Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir” (Laudato Si # 204)
Los siguientes blogs de esta serie ofrecerán una invitación más concreta a una espiritualidad ecológica y las próximas citas de Laudato Si nos invitan a una reflexión más profunda y a la acción.
- La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. (Laudato Si # 216)
- La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. (Laudato Si # 225)
Anexos
En los muchos blogs sobre Laudato Si, sobre conversión ecológica, estaré agregando unos cuantos puntos con información de mucha ayuda del Boletín Carmelita de la Provincia del Purísimo Corazón de María con agradecimientos especiales a Dennis Kalob, editor. De igual manera, usaré numerosas citas de la encíclica, ambos dentro del texto del blog y en citas con reflexión al final de cada blog. Lo que espero, es familiarizar al lector con el significado de la visión radical del Papa Francisco para nuestros tiempos. Mientras que estas muchas citas de la carta papal harán, sin duda, más difícil de leer el material, creo que el esfuerzo vale la pena.
La fiesta de San Francisco y el último día de la creación: 4 de octubre
El siguiente material es del sitio web El Espíritu de Francisco: https://www.spiritoffrancis.com/feast-of-francisEl 4 de octubre de cada año los cristianos alrededor del mundo celebran la fiesta de San Francisco de Asís – el fraile alegre cuya vida de sencillez, compasión y afinidad con toda la creación sigue inspirando ocho siglos después.
Nacido en Asís a finales de 1100, Francisco se regresó de la riqueza y la ambición para seguir a Cristo en pobreza y alegría. Él vivió entre los pobres, cuidó de los enfermos, buscó la paz en tiempos de conflicto y enseñó que cada criatura es un hermano o hermana. Su amistad con Clara de Asís y su tierno amor por la naturaleza aun habla fuertemente hoy en día.
La fiesta es un día para decir gracias por esta visión de esperanza – para recordar que la fe es sobre la relación: con Dios, entre unos y otros y con la tierra en sí. En octubre de 2026 marcaremos ochocientos años de la muerte de Francisco – no como un momento de duelo sino de renovación. El aniversario nos invita a caminar otra vez en sus pasos: para vivir con sencillez, para actuar justamente, para reconstruir lo que está roto y para reconocer la presencia de Cristo en cada persona y en cada parte de la creación.
A medida que nos acercamos a este hito, celebramos no solamente la memoria de un santo, sino un movimiento vivo de paz, reconciliación y de amor alegre que nuestro mundo necesita hoy todavía.
Nacido en Asís a finales de 1100, Francisco se regresó de la riqueza y la ambición para seguir a Cristo en pobreza y alegría. Él vivió entre los pobres, cuidó de los enfermos, buscó la paz en tiempos de conflicto y enseñó que cada criatura es un hermano o hermana. Su amistad con Clara de Asís y su tierno amor por la naturaleza aun habla fuertemente hoy en día.
La fiesta es un día para decir gracias por esta visión de esperanza – para recordar que la fe es sobre la relación: con Dios, entre unos y otros y con la tierra en sí. En octubre de 2026 marcaremos ochocientos años de la muerte de Francisco – no como un momento de duelo sino de renovación. El aniversario nos invita a caminar otra vez en sus pasos: para vivir con sencillez, para actuar justamente, para reconstruir lo que está roto y para reconocer la presencia de Cristo en cada persona y en cada parte de la creación.
A medida que nos acercamos a este hito, celebramos no solamente la memoria de un santo, sino un movimiento vivo de paz, reconciliación y de amor alegre que nuestro mundo necesita hoy todavía.

