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LAUDATO SI PAPA FRANCISCO-01

Laudato Si: el llamado a la conversión del Papa Francisco


Introducción

Voy a ofrecer una serie de blogs sobre Laudato Si, la encíclica transformadora del Papa Francisco sobre nuestra crisis medio ambiental. Este documento fue escrito hace más de una década. Sigue creciendo en importancia y relevancia en nuestro tiempo. En esta carta papal, Francisco hace un llamado para responder con urgencia, inteligencia, sacrificio y generosidad a la crisis ecológica masiva que enfrenta nuestro mundo.

Mi mensaje considerará sólo una pequeña parte del llamado de esta encíclica a una conversión personal de cara a la crisis ecológica que amenaza nuestro mundo. Al final, Francisco declara que la conversión ecológica tiene una preciosa contribución para ir hacia la renovación de la humanidad.

En el primer párrafo sobre educación ecológica y espiritualidad en el capítulo 6, el Papa Francisco hace esta importante observación: “Muchas cosas tienen que cambiar, pero los seres humanos, sobre todo, tenemos que cambiar. Nos falta una conciencia sobre nuestro origen común, sobre nuestra pertenencia mutua, y sobre un futuro para ser compartido con todos. Esta conciencia básica dispondría para el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. Un gran desafío cultural, espiritual y educacional se planta frente a nosotros, y demandará de nosotros que fijemos el sendero de renovación.” (Laudato Si # 2)

El Papa Francisco empieza su texto con las primeras palabras del Cántico a la creación de San Francisco de Asís. “Alabado seas, mi Señor” en las palabras de este bello cántico, los Franciscos nos recuerdan que nuestro hogar común es como una hermana con quien compartimos nuestra vida y una bella madre que abre sus brazos para abrazarnos (Laudato Si # 1)

Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rom 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gen 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura. (Laudato Si # 2)

El mensaje del Papa Francisco es amplio y comprensible. Él aplica las respuestas más racionales, avanzadas y científicas a la crisis ecológica. Él concluye, “finalmente, convencido como estoy que el cambio es imposible sin motivación y un proceso de educación, ofreceré algunas líneas inspiradas para el desarrollo humano que se encontrarán en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana” (Laudato Si # 15)

Los siguientes blogs ofrecerán algunas reflexiones sobre la necesidad de la conversión.

Mientras que el capítulo 6, Educación ecológica y espiritualidad, es menos del diez por ciento del documento completo, es crítico para el llamado básico para el cambio. Esta conversión está relacionada íntimamente con la crisis ecológica que con frecuencia llamamos cambio climático. Hay mucho más en él que el cambio climático. Al final, el único cambio real que nos hará responsables por un ambiente saludable y cooperativo será un verdadero cambio en nuestro estilo de vida. Esto solamente es posible a través de una vida que verdaderamente abrace los valores del evangelio de Jesucristo.

Anexo

En los muchos blogs sobre Laudato Si, sobre conversión ecológica, estaré agregando unos cuantos puntos con información de mucha ayuda del Boletín Carmelita del Purísimo Corazón de María con agradecimientos especiales a Dennis Kalob, editor. De igual manera, usaré numerosas citas de la encíclica, ambos dentro del texto del blog y en citas con reflexión al final de cada blog. Lo que espero, es familiarizar al lector con el significado de la visión radical del Papa Francisco para nuestros tiempos. Mientras que estas muchas citas de la carta papal harán, sin duda, más difícil de leer el material, creo que el esfuerzo vale la pena.

Día mundial de oración por el cuidado de la creación
1 de septiembre


“Harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas (Isaías 2: 4) ese es el tema elegido por el Papa León XIV para el día mundial de oración por el cuidado de la creación de este año. El mensaje del Santo Padre para el día mundial de oración por el cuidado del medio ambiente resalta la conexión entre el conflicto armado y la degradación medio ambiental. Dicha degradación constituye dos cosas: una seria violación de nuestro deber de cuidar la creación, así como la amenaza a largo plazo a las vidas de cientos de miles de personas. La ahora extendida conciencia del impacto de la guerra sobre los recursos naturales no ha llevado a la creación de instituciones adecuadas o a decisiones responsables dirigidas a recursos para la prevención de conflictos y resolución de disputas pacíficamente. El título – un mensaje en el cual Isaías profetiza la transformación de armas en herramientas agrícolas – es una invitación explicita a priorizar el desarrollo y sostenibilidad sobre la violencia y la destrucción. (Boletín Carmelita sobre Laudato Si)

Número de muertes por la guerra en 2025: 240,000+ (excluyendo muertes indirectas debido a infraestructuras destruidas, hambre, etc.)

Número de personas desplazadas por la guerra ha venido escalando y ahora son más de 120 millones.

En 2024 el gasto global militar alcanzó $ 2.7 trillones; el 37% gastado por Estados Unidos. El gasto militar sigue aumentando. La guerra es un negocio muy rentable. El departamento de Defensa de Estados Unidos está entre los mayores generadores de gas de efecto invernadero en el mundo.


Laudato Si nos llama a escuchar el clamor de la tierra y el clamor de los pobres. La guerra representa el clamor más alto posible de todos. Es severamente destructivo del mundo natural y los pobres son casi siempre los más victimizados por ella. Solamente la preparación para la guerra toma dinero de los esfuerzos que pueden dar techo, alimento, educación y cuidado de los más vulnerables. Mucho se dice sobre “solo son guerras.” La verdad es, sin embargo, que muy pocas (por decir ninguna) están justificadas de verdad, aunque esos con gran poder y privilegio tratan de convencernos de lo contrario…constantemente.

En un servicio de oración en el Pentágono (25 de marzo de 2026), el secretario de la defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, oró por “una violencia de acción abrumadora contra aquellos que no merecen misericordia.” Hegseth ha exaltado repetidamente la violencia y lo ha hecho en nombre de la cristiandad.

Abajo hay en extracto de la homilía de su Santidad, Papa León XIV, del 11 de abril de 2026 en la Vigilia de oración mundial por la paz.


Basta ya de la idolatría del yo y del dinero, basta ya de la demostración de poder, basta ya de guerras. La verdadera fuerza se refleja en la vida útil. Con la sencillez evangélica, San Juan XXIII escribió una vez: “los beneficios de la paz se sentirán en todas partes, por los individuos, por las familias, por las naciones, por toda la raza humana.” Y haciendo eco de las palabras incisivas de Pío XII, él agregó: “Nada se pierde con la paz; todo se puede perder por la guerra.” (Carta encíclica Pacem in Terris # 116)

Permítannos, sin embargo, unir la fuerza moral y espiritual de los millones y billones de hombres y mujeres, jóvenes y viejos, que hoy eligen creer en la paz, cuidando las heridas y reparando el daño dejado atrás por la locura de la guerra. Yo recibo incontables cartas de niños en áreas de conflicto. Al leerlas, uno percibe, a través del lente de la inocencia todo el horror y la inhumanidad de las acciones que algunos adultos presumen con orgullo. Escuchemos las voces de los niños.

Estimados hermanos y hermanas, ciertamente existen responsabilidades vinculantes que caen sobre los líderes de las naciones. A ellos clamamos: “Basta ya”, es tiempo para la paz, siéntense a la mesa de dialogo y mediación, no a la mesa donde es planeado el rearmamento y son decididas las acciones mortales. Sin embargo, hay una no menos significativa responsabilidad que cae sobre todos nosotros – hombres y mujeres de todo el mundo. Somos una inmensa multitud que rechaza la guerra no solamente de palabra, sino que también en verdad. La oración nos llama a dejar atrás toda violencia que permanece en nuestros corazones y en nuestras mentes. Volvamos al reino de paz que se construye día a día – en nuestros hogares, escuelas, vecindarios, y en comunidades civiles y religiosas. Un reino que contrarresta polémicas y resignación por medio de amistad y una cultura de encuentro. Creamos una vez en el amor, en la moderación y en las buenas políticas. Debemos formarnos y obtener una personalidad involucrada. Cada uno siguiendo su propio llamado. Todos tenemos un lugar en el mosaico de la paz.
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