Mateo 10: 37-42
Estimados amigos, Las enseñanzas de hoy en el evangelio de San Mateo tratan sobre las palabras finales de la misión de nuestro Jesús. Las tres primeras respuestas de los discípulos ante el desafío de Jesús para misionar. Ellos lanzaron las demandas de ser misioneros. Las siguientes tres declaraciones son sobre la respuesta de aquellos que recibieron el mensaje del evangelio.
Está claro que, si vamos a caminar con Jesús, tenemos que pagar un precio. El sacrificio y el sufrimiento son parte del viaje. Este es el camino a la vida y la libertad en la experiencia del evangelio. La ley del amor del evangelio significa que no hay lugar para el egoísmo al seguir a Jesús. Nuestra salvación se encuentra al salirnos de nosotros mismos en servicio y reconciliación. Con el desafío perenne por la justicia racial, con las drogas alimentando el azote de las pandillas y la violencia de las armas, con la amenaza intensificada del cambio climático, todo lo que necesitamos hacer es revisar nuestra red social favorita por el resto de nuestro creciente caos. La calamidad parece estar siempre más cerca. Jesús nos enseña que la respuesta más realista a nuestra crisis es el llamado al auto sacrificio proclamado en el evangelio de hoy.
Las palabras aparentemente severas de Jesús hoy sobre la familia son simplemente una invitación para poner todo en orden. Cuando amamos a Dios primero, no solamente amamos a nuestra familia más, este amor es más desinteresado y dador de vida. Este amor es libre de decepción e ilusión.
Me gusta reflexionar sobre nuestro encuentro con el llamado de Jesús para misionar con este ejemplo. Cada mañana, nos despertamos con una nota de Dios sobre la mesa imaginaria junto a nuestra cama. Este texto divino es una lista de cosas para hacer hoy. Las prioridades principales son nuestras relaciones y responsabilidades. Cada una de las tareas de responsabilidades y relaciones identifican a alguna persona que es nuestro maravilloso regalo por parte de Dios en todos los aspectos de nuestra vida. Algunos de estos individuos representan la cruz de la que está hablando Jesús: “Cualquiera que no tome su cruz y me siga no es digno de mí” (Mateo 10: 38) cada uno de nosotros en el viaje de la vida ha creado una red de amigos de clases diferentes que necesitan nuestro amor y servicio.
Estas personas específicas son la expresión más clara de la voluntad de Dios para nosotros.
El discipulado de Jesús nos llama para enriquecer y expandir nuestra visión del mundo. Nuestras responsabilidades diarias de familia, trabajo, obligaciones sociales y comunales abren a nuevos horizontes para guiarnos al caminar con Jesús. Estamos invitados a ir más allá de la superficie y fuera de los estrechos límites de nuestra zona de comodidad. Estamos llamados a entrar en las profundidades de la vida donde encontramos las maravillas del amor de Dios en el fluir ordinario de la vida diaria. Nuestra tarea es traer amor a las circunstancias concretas de nuestra vida diaria.
La ley del amor del evangelio busca llevarnos más allá del siempre presente impulso de nuestro profundamente arraigado egoísmo. La voluntad salvadora de nuestro Dios se encontrará en nuestra apertura a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas.
Jesús lo deja claro. Necesitamos sacrificio y reflexión más profunda para transformar nuestras vidas con nuestras familias y con nuestras responsabilidades comunales y profesionales. Este mismo esfuerzo de sacrificio se abre a cómo nos relacionamos con nuestro prójimo, incluyendo como enfrentamos el desafío de un mundo sufriente que está relacionado inmediatamente a la indulgencia de nuestro estilo de vida. Nuestra cultura consumista siempre está buscando expandir y satisfacer nuestros deseos. Estamos al borde de destruir nuestro planeta. La voluntad de Dios es clara. ¡Ya es suficiente!
El evangelio de hoy nos dice que aquellos que se buscan a sí mismos están en camino a la auto destrucción. Nuestra relación con Dios, con nuestros seres queridos, con nuestra situación de vida, solo encuentra vida en la auto entrega.
“Cualquiera que no tome su cruz y me siga no es digno de mí. Cualquiera que busque salvar su vida la perderá; cualquiera que pierda su vida por mi causa la encontrará” (Mateo 10: 38-39)
El Jesús de los evangelios es claro. El camino a la vida es por medio del sacrificio, negarse a sí mismo y tomar nuestra cruz diaria. Nuestra grande y continua tentación es crear a un Jesús nuevo a nuestra imagen que nos libere de la claridad y la inmediatez de este potente mensaje.
Está claro que, si vamos a caminar con Jesús, tenemos que pagar un precio. El sacrificio y el sufrimiento son parte del viaje. Este es el camino a la vida y la libertad en la experiencia del evangelio. La ley del amor del evangelio significa que no hay lugar para el egoísmo al seguir a Jesús. Nuestra salvación se encuentra al salirnos de nosotros mismos en servicio y reconciliación. Con el desafío perenne por la justicia racial, con las drogas alimentando el azote de las pandillas y la violencia de las armas, con la amenaza intensificada del cambio climático, todo lo que necesitamos hacer es revisar nuestra red social favorita por el resto de nuestro creciente caos. La calamidad parece estar siempre más cerca. Jesús nos enseña que la respuesta más realista a nuestra crisis es el llamado al auto sacrificio proclamado en el evangelio de hoy.
Las palabras aparentemente severas de Jesús hoy sobre la familia son simplemente una invitación para poner todo en orden. Cuando amamos a Dios primero, no solamente amamos a nuestra familia más, este amor es más desinteresado y dador de vida. Este amor es libre de decepción e ilusión.
Me gusta reflexionar sobre nuestro encuentro con el llamado de Jesús para misionar con este ejemplo. Cada mañana, nos despertamos con una nota de Dios sobre la mesa imaginaria junto a nuestra cama. Este texto divino es una lista de cosas para hacer hoy. Las prioridades principales son nuestras relaciones y responsabilidades. Cada una de las tareas de responsabilidades y relaciones identifican a alguna persona que es nuestro maravilloso regalo por parte de Dios en todos los aspectos de nuestra vida. Algunos de estos individuos representan la cruz de la que está hablando Jesús: “Cualquiera que no tome su cruz y me siga no es digno de mí” (Mateo 10: 38) cada uno de nosotros en el viaje de la vida ha creado una red de amigos de clases diferentes que necesitan nuestro amor y servicio.
Estas personas específicas son la expresión más clara de la voluntad de Dios para nosotros.
El discipulado de Jesús nos llama para enriquecer y expandir nuestra visión del mundo. Nuestras responsabilidades diarias de familia, trabajo, obligaciones sociales y comunales abren a nuevos horizontes para guiarnos al caminar con Jesús. Estamos invitados a ir más allá de la superficie y fuera de los estrechos límites de nuestra zona de comodidad. Estamos llamados a entrar en las profundidades de la vida donde encontramos las maravillas del amor de Dios en el fluir ordinario de la vida diaria. Nuestra tarea es traer amor a las circunstancias concretas de nuestra vida diaria.
La ley del amor del evangelio busca llevarnos más allá del siempre presente impulso de nuestro profundamente arraigado egoísmo. La voluntad salvadora de nuestro Dios se encontrará en nuestra apertura a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas.
Jesús lo deja claro. Necesitamos sacrificio y reflexión más profunda para transformar nuestras vidas con nuestras familias y con nuestras responsabilidades comunales y profesionales. Este mismo esfuerzo de sacrificio se abre a cómo nos relacionamos con nuestro prójimo, incluyendo como enfrentamos el desafío de un mundo sufriente que está relacionado inmediatamente a la indulgencia de nuestro estilo de vida. Nuestra cultura consumista siempre está buscando expandir y satisfacer nuestros deseos. Estamos al borde de destruir nuestro planeta. La voluntad de Dios es clara. ¡Ya es suficiente!
El evangelio de hoy nos dice que aquellos que se buscan a sí mismos están en camino a la auto destrucción. Nuestra relación con Dios, con nuestros seres queridos, con nuestra situación de vida, solo encuentra vida en la auto entrega.
“Cualquiera que no tome su cruz y me siga no es digno de mí. Cualquiera que busque salvar su vida la perderá; cualquiera que pierda su vida por mi causa la encontrará” (Mateo 10: 38-39)
El Jesús de los evangelios es claro. El camino a la vida es por medio del sacrificio, negarse a sí mismo y tomar nuestra cruz diaria. Nuestra grande y continua tentación es crear a un Jesús nuevo a nuestra imagen que nos libere de la claridad y la inmediatez de este potente mensaje.

